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🇮🇳 India Solo en la Tierra 2 min

Arañas cremosas y a nuez: el secreto proteico de la tribu Nagaland en India

En los bosques del noreste de India, una araña descrita como cremosa y a nuez se ha convertido en una fuente de proteína muy buscada por una tribu indígena. La araña tejedora de orbes, recolectada por el pueblo Lotha en Nagaland...

En los bosques del noreste de India, una araña descrita como cremosa y a nuez se ha convertido en una fuente de proteína muy buscada por una tribu indígena. La araña tejedora de orbes, recolectada por el pueblo Lotha en Nagaland, no es un alimento de supervivencia sino un manjar de temporada.

Un gusto por las arañas que llega una vez al año

Las arañas solo aparecen durante una breve ventana de septiembre a noviembre. Los recolectores locales las recogen a mano de los arbustos del bosque, arrancándolas de sus telarañas antes de cocinarlas. Las arañas se preparan de forma sencilla: asadas al fuego o hervidas con sal y hierbas locales. La gente describe el sabor como cremoso y a nuez, similar al de ciertas semillas tostadas.

Por qué la tribu Lotha valora esta cosecha de ocho patas

Para la comunidad Lotha, estas arañas ofrecen más que un sabor inusual. Investigadores que estudiaron la práctica descubrieron que las arañas son ricas en proteína, hierro y calcio. En una región donde el acceso a diversas fuentes de proteína puede ser limitado, la cosecha estacional de arañas proporciona un impulso nutricional significativo. El estudio, publicado por científicos como Mozhui y colegas en 2026, documentó cómo las arañas se recolectan, cocinan y consumen como parte del conocimiento alimentario tradicional transmitido de generación en generación.

Qué sucede durante la temporada de arañas en Nagaland

Nagaland, un estado en el extremo noreste de India, alberga a varios grupos indígenas con distintas tradiciones alimentarias. La cosecha de arañas es una actividad comunitaria. Familias y grupos de recolectores se adentran en el bosque durante los meses fríos, buscando arbustos específicos donde las tejedoras de orbes construyen sus grandes telarañas circulares. Las arañas no se crían. Se recolectan en estado silvestre, y la práctica depende de ecosistemas forestales saludables. La gente local valora esta tradición porque los conecta con su tierra y les proporciona una fuente gratuita y silvestre de nutrición que no requiere agricultura ni ganadería.

La tradición de comer arañas en Nagaland resalta cómo los sistemas alimentarios indígenas pueden ofrecer proteína sostenible sin agricultura industrial. Es una práctica arraigada en la ecología local, los ciclos estacionales y la memoria cultural. Para el pueblo Lotha, la araña cremosa y a nuez no es una curiosidad. Es una parte normal y valorada del año.

Fuente: Mongabay

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