Por primera vez, astrónomos han medido directamente la velocidad asombrosa de un chorro de partículas que erupciona de un agujero negro, registrándola en un 99,5 por ciento de la velocidad de la luz. El descubrimiento, realizado con un radiotelescopio del tamaño de un continente en Australia, revela un motor cósmico de poder casi incomprensible.
## El cañón relativista en el cielo
## Un telescopio del tamaño de un continente
## Por qué importa esta medición
El fenómeno se origina en un sistema estelar binario llamado MAXI J1820+070, ubicado a unos 10,000 años luz de la Tierra. Este sistema contiene un agujero negro de masa estelar, un remanente de una estrella colapsada, que está extrayendo activamente material de una estrella compañera. A medida que este gas robado gira hacia adentro, forma un disco sobrecalentado. Desde los polos de este disco, el agujero negro lanza haces gemelos, o chorros, de partículas subatómicas al vacío. Estos chorros son una característica fundamental de los agujeros negros, pero su mecánica precisa había permanecido esquiva.
Para resolverlo, un equipo internacional liderado por investigadores australianos recurrió al Australian Square Kilometre Array Pathfinder (ASKAP), una red de 36 antenas de disco extendidas a lo largo de cientos de kilómetros en Australia Occidental. Al combinar sus señales, ASKAP actúa como un solo ojo del tamaño de un continente. En abril de 2022, detectaron un destello repentino y poderoso proveniente de los chorros de MAXI J1820+070. Crucialmente, observaron un retraso de tiempo entre la llegada de la luz desde la base del chorro y un nudo brillante de material más alejado. Este retraso, de apenas 52 milisegundos, les permitió realizar un cálculo de control de velocidad cósmico.
El resultado fue una medición directa de la velocidad global del chorro: 299,537 kilómetros por segundo, o 99.5 por ciento de la velocidad de la luz. El equipo también calculó la potencia cinética del chorro, encontrando que rivaliza con la potencia radiante total emitida por todo el disco de acreción. Esto significa que el agujero negro canaliza tanta energía en lanzar partículas al espacio profundo como en generar la luz brillante de su entorno inmediato. El hallazgo proporciona el primer punto de referencia concreto para los modelos teóricos de cómo los agujeros negros convierten la energía gravitacional en estos haces enfocados.
Esta medición histórica ofrece una nueva base empírica para la astrofísica. Al confirmar las velocidades extremas y el inmenso poder de estos chorros relativistas, los científicos ahora tienen un dato crítico para comprender uno de los motores más eficientes y violentos del universo. Demuestra que la energía canalizada en estos haces estrechos es una salida dominante, y previamente subcuantificada, de un agujero negro que se alimenta, remodelando nuestra comprensión de cómo estos objetos interactúan e influyen en sus entornos galácticos.