El Gran Recuperación, una campaña global lanzada para cerrar las brechas de vacunación infantil dejadas por los años de pandemia, ha entregado más de 100 millones de dosis de vacunas en 36 países, según la OMS, Gavi y UNICEF. Las agencias estiman que 18.3 millones de niños de uno a cinco años fueron alcanzados entre 2023 y 2025.
Un trabajo de reparación a escala global
Los sistemas de vacunación rutinaria se vieron gravemente interrumpidos durante el COVID-19. Clínicas cerraron, la divulgación se ralentizó, los registros se atrasaron y las familias perdieron citas. El resultado no fue abstracto: millones de niños que debían haber recibido protección básica contra enfermedades como el sarampión y la polio no la obtuvieron a tiempo.
El Gran Recuperación se construyó para reparar parte de ese daño. Según la OMS, la campaña alcanzó a un estimado de 12.3 millones de niños con dosis cero, es decir, niños que no habían recibido ninguna vacuna previamente. También alcanzó a 15 millones de niños que nunca habían recibido la vacuna contra el sarampión y entregó millones de dosis de vacuna inactivada contra la polio.
La cifra es enorme, pero la advertencia sigue ahí
Cien millones de dosis suenan como un final. No lo es. Las agencias dicen que los datos finales aún se están recopilando y que el programa va camino de alcanzar su objetivo de llegar al menos a 21 millones de niños subvacunados. Pero también advierten que las campañas de recuperación no pueden reemplazar una inmunización rutinaria sólida.
Esa distinción importa. Los programas de recuperación son reparaciones de emergencia. La vacunación rutinaria es la tubería. Si los sistemas de salud no siguen llegando a los bebés cada año, el mundo termina de nuevo en el mismo ciclo: brechas de inmunidad, brotes, campañas de emergencia, repetición.
Por qué esto pertenece a las historias de avances
Los hitos de salud pública rara vez parecen cinematográficos. No hay un solo lanzamiento de cohete o un descubrimiento de fósil. El logro se distribuye a través de enfermeras, cadenas de frío, registros locales, padres, transporte, confianza comunitaria y voluntad política. Eso hace que sea fácil subestimarlo.
Pero llegar a millones de niños que se quedaron atrás es una de las formas más concretas de progreso disponibles. Significa menos brotes, menos familias enfrentando enfermedades prevenibles y una base más sólida para los futuros sistemas de salud.
El Gran Recuperación también muestra algo útil sobre la recuperación después de una disrupción global. El daño de la pandemia no se limitó a los años en que los hospitales estaban llenos y los confinamientos estaban en vigor. Parte del daño se quedó en silencio en las citas infantiles perdidas. Reparar ese daño lleva años. Esta campaña es evidencia de que el trabajo de reparación se puede hacer, pero también un recordatorio de que debe continuar.