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🇯🇵 Japón Solo en la Tierra 2 min

Monje budista regenta un bar con tragos del cielo y el infierno y un servicio de golpizas

Un monje budista en Japón regenta un bar donde los clientes pueden pedir tragos inspirados en el cielo y el infierno, y si quieren, pagar para que los golpeen con una espada de madera. El bar está en Tokio. El monje, cuyo nombre...

Un monje budista en Japón regenta un bar donde los clientes pueden pedir tragos inspirados en el cielo y el infierno, y si quieren, pagar para que los golpeen con una espada de madera.

El bar está en Tokio. El monje, cuyo nombre no ha sido ampliamente reportado, sirve cócteles con nombres de conceptos budistas. Una bebida representa el paraíso. Otra representa el inframundo. El menú está construido alrededor de la idea del contraste espiritual.

Un menú de tragos basado en la cosmología budista

El bar ofrece una variedad de cócteles que se inspiran directamente en las enseñanzas budistas. El trago temático del cielo es ligero y dulce. El trago temático del infierno es oscuro y fuerte. El monje diseñó el menú para reflejar la dualidad de la existencia. Los clientes pueden elegir su veneno según su estado de ánimo o curiosidad. El bar es pequeño y tranquilo, más parecido a un templo que a un club nocturno. El monje atiende el bar él mismo, vestido con túnicas tradicionales.

El servicio de golpizas es real y cuesta dinero

Por un costo adicional, los clientes pueden recibir una golpiza del monje usando una espada de madera. El servicio se llama "golpiza" en el material promocional del bar. No es una broma. El monje realiza la golpiza como una forma de disciplina espiritual o liberación. Algunos clientes la buscan para aliviar el estrés. Otros la tratan como una novedad. El monje no explica la práctica en detalle, pero la ofrece abiertamente a cualquiera que lo pida.

La gente local en Tokio ha mostrado interés. El bar atrae tanto a turistas curiosos como a clientes habituales que aprecian la combinación inusual de religión y vida nocturna. Algunos clientes vienen por los tragos. Otros vienen por la golpiza. Unos pocos vienen por ambos. El monje no predica. Sirve tragos y realiza el servicio sin juzgar.

Un bar que difumina la línea entre lo sagrado y lo secular

El bar opera en una ciudad conocida por su mezcla de tradición y modernidad. Japón tiene una larga historia de monjes budistas involucrándose con la cultura popular. Este bar es otro ejemplo de cómo se pone a prueba ese límite. El monje no afirma representar a ningún templo o secta oficial. Regenta el bar como una empresa independiente. Los tragos y el servicio de golpizas son creación suya.

La importancia de este bar radica en su existencia. Muestra que las figuras religiosas pueden operar fuera de los espacios tradicionales. También muestra que la gente está dispuesta a pagar por experiencias que mezclan espiritualidad con entretenimiento. El bar no es un templo. No es una broma. Es algo intermedio, y ha encontrado una audiencia en Tokio.

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