Siria tiene un nuevo parlamento por primera vez desde la salida del presidente Bashar al Assad. El cuerpo de 210 miembros comenzó sus funciones legislativas el 1 de julio de 2026, en una sesión que marca una ruptura total con décadas de gobierno de la familia Assad.
Una cámara nacida de un régimen colapsado
El parlamento se reunió en Damasco, la capital, tras elecciones que siguieron al fin del gobierno de al Assad. Los legisladores ocuparon sus escaños en un edificio que durante años fue símbolo del control de un solo partido. El parlamento anterior fue disuelto después de que al Assad huyera del país a finales de 2024, poniendo fin a más de 50 años del control de su familia sobre el poder.
Los sirios locales vieron la sesión con una mezcla de esperanza y cautela. Para muchos, la vista de una nueva legislatura representó un paso tangible hacia un tipo diferente de política. La cámara incluye miembros de varias regiones y orígenes, aunque el desglose exacto de las afiliaciones partidistas no se ha detallado por completo.
Qué hará primero el nuevo parlamento
Las tareas iniciales del cuerpo incluyen establecer reglas para su propio funcionamiento y comenzar a trabajar en legislación que había estado estancada durante años. Se espera que los legisladores aborden temas urgentes como la reconstrucción de infraestructura, la gestión del regreso de refugiados y la estabilización de la economía. El parlamento también debe aprobar un nuevo gabinete y supervisar la redacción de una constitución permanente.
El gobierno de transición de Siria ha estado operando desde la caída de al Assad, pero el parlamento le da al proceso un ancla legislativa. La sesión fue transmitida por la televisión estatal, y ciudadanos en cafés y hogares de todo el país siguieron los procedimientos.
Por qué esto importa a los sirios
Para los sirios comunes, el regreso del parlamento no es solo un evento político. Es una señal de que el viejo orden realmente se ha ido. Bajo al Assad, la legislatura era ampliamente vista como un sello de goma para los decretos presidenciales. Ahora, por primera vez en generaciones, los legisladores operan sin que una sola familia controle el resultado.
El éxito o fracaso del parlamento probablemente moldeará cómo los sirios ven su futuro de posguerra. Muchos están cansados después de más de una década de guerra civil y desplazamiento. Quieren ver si esta nueva institución puede ofrecer servicios básicos, aprobar leyes que protejan derechos y exigir responsabilidades al gobierno.
La sesión inaugural terminó con una promesa del presidente del parlamento de servir al pueblo sirio. Si el parlamento puede ganarse su confianza se pondrá a prueba en los próximos meses.