Las turberas de Angola podrían contener el doble de carbono de lo que los científicos creían, sugiere un nuevo estudio. Los investigadores mapearon las cuencas de los ríos Cuanavale y Cuito en las tierras altas de Angola y encontraron depósitos de turba mucho más profundos y extensos de lo que indicaban registros anteriores. El hallazgo podría cambiar cómo se valora la región en los esfuerzos climáticos globales.
Una bóveda de carbono oculta bajo los ríos
El estudio se centró en las cuencas superiores de los ríos Cuanavale y Cuito, un complejo de humedales remoto en el sureste de Angola. Usando estudios de campo y datos satelitales, el equipo midió el grosor de la turba en toda el área. Descubrieron capas de turba de hasta varios metros de profundidad, cubriendo una superficie mayor de lo documentado previamente. La estimación revisada sugiere que la región almacena aproximadamente 1.5 mil millones de toneladas de carbono, casi el doble de cifras anteriores.
Las comunidades locales han dependido durante mucho tiempo de estos humedales para agua, pesca y pastoreo. Los ríos alimentan el delta del Okavango río abajo en Botsuana, haciendo que la salud de estas turberas sea importante mucho más allá de las fronteras de Angola. Los científicos dicen que la turba actúa como una esponja, liberando lentamente agua que sostiene el delta durante las estaciones secas.
Por qué los números anteriores no acertaron
Las evaluaciones previas de las turberas de Angola se basaron en acceso terrestre limitado e imágenes satelitales de baja resolución. La nueva investigación usó mapeo de alta resolución y mediciones en el terreno en docenas de sitios. El equipo encontró que la turba se acumula en valles fluviales e interfluvios, no solo en áreas pantanosas obvias. Esta distribución más amplia explica por qué las estimaciones anteriores se quedaron cortas.
El estudio también señaló que las turberas están en gran parte intactas, pero bajo presión por proyectos de drenaje y posible expansión agrícola. Los investigadores enfatizan que proteger estas áreas es crítico para mantener su almacenamiento de carbono y funciones de regulación del agua. Piden un monitoreo más detallado para rastrear cambios a lo largo del tiempo.
Un gigante silencioso en la conversación climática
Las turberas de Angola ahora son reconocidas como uno de los complejos de turberas tropicales más grandes de África. Su capacidad de almacenamiento de carbono rivaliza con la de las turberas de la cuenca del Congo, que han recibido mucha más atención. Los nuevos datos podrían influir en la financiación climática internacional y las prioridades de conservación, mientras los países buscan soluciones basadas en la naturaleza para reducir emisiones.
El estudio fue publicado en la revista Nature Geoscience e involucró a investigadores de Angola, Reino Unido y otros países. Proporciona una línea base para futuras investigaciones y decisiones políticas. Por ahora, los vastos paisajes anegados de las tierras altas de Angola siguen siendo un jugador silencioso pero poderoso en el balance de carbono del planeta.