En una aldea remota de Kenia, una familia enterró a su ser querido no una, sino dos veces el mismo día. El primer entierro siguió la costumbre local. El segundo obedeció una orden judicial. Al caer la noche, la misma tumba había sido cavada, llenada y cavada de nuevo.
Un funeral interrumpido por la policía
El drama ocurrió en el condado de Kisii, al oeste de Kenia, tras la muerte de un anciano. Su familia lo enterró al amanecer en un cementerio cerca de su casa, siguiendo las tradiciones de la comunidad Abagusii. Pero horas después, la policía llegó con una orden judicial. El entierro se había realizado en un terreno que no pertenecía a la familia. Un vecino había presentado una queja, y un juez ordenó que el cuerpo fuera trasladado.
Por qué la familia cavó dos veces
Los ancianos locales dijeron que la familia no tenía opción. La costumbre exige el entierro antes del atardecer. Así que lo enterraron rápido, con la esperanza de resolver la disputa por la tierra después. Pero el tribunal lo consideró una invasión. Los oficiales observaron mientras la familia exhumaba el cuerpo y lo volvía a enterrar en su propio terreno, a unos cientos de metros. La segunda ceremonia fue pequeña. Sin canciones. Sin discursos. Solo palas y silencio.
Los aldeanos observaron conmocionados. Muchos dijeron que nunca habían visto algo así. Para los Abagusii, perturbar una tumba es un tabú profundo. Algunos ancianos temieron que el doble entierro pudiera traer mala suerte. Otros dijeron que la familia debería haber esperado a que terminara el juicio. Pero la mayoría coincidió en que la pobreza y los títulos de propiedad poco claros eran el verdadero problema. En el condado de Kisii, las disputas por la tierra son comunes y muchas familias no pueden pagar abogados.
Este único día de dos entierros muestra cómo la tradición y la ley moderna pueden chocar en la Kenia rural. La familia siguió a sus ancestros. El tribunal siguió la ley. Y el muerto fue enterrado dos veces, porque ninguno de los dos lados quiso ceder.