Un equipo de científicos chinos ha construido una batería nuclear que podría mantener un pequeño dispositivo funcionando durante miles de años sin una sola recarga. La batería, alimentada por la descomposición radiactiva del carbono-14, produce apenas unos microvatios de electricidad. Pero su vida útil no se mide en horas o décadas, sino en milenios.
Una batería que funciona con diamante y carbono radiactivo
Investigadores del Instituto Noroeste de Tecnología Nuclear en Xi’an, China, desarrollaron la batería usando carbono-14, un isótopo radiactivo con una vida media de 5.730 años. Incrustaron el carbono-14 en un diamante sintético, que actúa tanto como semiconductor como capa protectora. Cuando el carbono-14 se descompone, libera partículas beta que golpean la red de diamante y generan una pequeña corriente eléctrica. El dispositivo es esencialmente un generador de estado sólido diminuto sin partes móviles.
El equipo reportó que su prototipo alcanzó una potencia de salida en el rango de los microvatios. Eso es suficiente para hacer funcionar un microchip o un sensor pequeño, pero no un teléfono o una bombilla. La batería también es segura de manipular, dijeron los investigadores, porque la carcasa de diamante absorbe toda la radiación y evita cualquier fuga.
Por qué científicos y funcionarios locales se dieron cuenta
China ha invertido fuertemente en la investigación de baterías nucleares como parte de un impulso más amplio hacia la autosuficiencia en tecnologías críticas. El país actualmente importa la mayor parte de su carbono-14, que se usa en imágenes médicas, pruebas de medicamentos y ahora en la investigación de baterías. Pero el equipo del Instituto Noroeste usó carbono-14 producido localmente a partir de un reactor de la Corporación Nacional de Energía Nuclear de China. Eso marca un paso hacia la independencia de proveedores extranjeros.
Para los investigadores locales, la batería representa una prueba de concepto de que es posible una energía duradera y sin mantenimiento. La tecnología podría eventualmente usarse en marcapasos, sondas espaciales, sensores de aguas profundas o estaciones de monitoreo remoto donde cambiar una batería es imposible. El equipo reconoció que la potencia de salida actual es baja, pero dijo que el diseño puede escalarse apilando múltiples unidades.
Una fuente de energía que sobrevive a sus usuarios
La importancia de esta batería no está en lo que puede alimentar hoy, sino en lo que promete para el futuro. Un dispositivo que funciona durante miles de años cambia la forma en que los ingenieros piensan sobre la energía, el mantenimiento y el diseño. También plantea preguntas sobre residuos y eliminación, aunque la carcasa de diamante y la larga vida media reducen algunas de esas preocupaciones. Por ahora, la batería permanece en un laboratorio en Xi’an, produciendo silenciosamente microvatios, esperando que el mundo se ponga al día.