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El pequeño gecko azul que sobrevivió al comercio de mascotas

Un lagarto azul brillante más pequeño que un dedo humano estuvo a punto de extinguirse por la recolección. El gecko enano turquesa, conocido solo en unos pocos kilómetros cuadrados de bosque en Tanzania, ahora está regresando...

Un lagarto azul brillante más pequeño que un dedo humano estuvo a punto de extinguirse por la recolección. El gecko enano turquesa, conocido solo en unos pocos kilómetros cuadrados de bosque en Tanzania, ahora está regresando silenciosamente.

Un lagarto codiciado por su color

El gecko enano turquesa, Lygodactylus williamsi, vive únicamente en la Reserva Forestal Kimboza y en algunos parches cercanos de bosque bajo en el este de Tanzania. Los machos son de un azul eléctrico vivo, un color que los hizo muy buscados en el comercio internacional de mascotas. Durante años, los recolectores los sacaban de la naturaleza por miles.

Para principios de los 2000, el gecko se había convertido en uno de los reptiles más traficados del mundo. Su área total de distribución cubre menos de 20 kilómetros cuadrados. Los científicos advirtieron que, sin intervención, la especie podría desaparecer en una década.

Dos herramientas que funcionaron

En 2014, el gecko fue incluido en el Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas, o CITES. Esa prohibición hizo ilegal todo el comercio internacional. Al mismo tiempo, grupos locales de conservación en Tanzania comenzaron a trabajar con comunidades cercanas al bosque.

Los aldeanos que antes recolectaban geckos para los comerciantes fueron contratados como monitores forestales. Ayudaban a patrullar la reserva y a denunciar a los cazadores furtivos. El enfoque le dio a la gente un interés directo en mantener vivo al gecko. Un estudio de 2023 encontró que la población se había estabilizado e incluso aumentado en algunas áreas.

Por qué la gente en Tanzania se preocupó

Para las comunidades locales, el gecko no era solo un animal diminuto. Se convirtió en un símbolo de lo que podían proteger. La reserva forestal proporciona agua y otros recursos para las aldeas circundantes. Al proteger al gecko, los residentes también protegían su propia cuenca hidrográfica.

Algunos ex cazadores furtivos ahora guían recorridos para investigadores. Otros ayudan a plantar árboles nativos para restaurar partes degradadas del bosque. La supervivencia del gecko quedó ligada a la salud de todo el ecosistema.

Un éxito de conservación poco común

El gecko enano turquesa aún está en peligro de extinción. Su hábitat sigue siendo pequeño y fragmentado. Pero la combinación de una prohibición global del comercio y la gestión local lo ha salvado del borde. La especie ahora enfrenta un futuro mejor que hace 15 años.

Este es uno de los pocos casos en que un reptil buscado por el comercio de mascotas ha sido rescatado del abismo. Muestra que la ley internacional y la acción comunitaria pueden trabajar juntas, incluso para una criatura más pequeña que un fósforo.

Fuente: Mongabay

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