Un guardia de seguridad en Hong Kong ha sido condenado a cuatro meses de cárcel por tomar al gato de un residente y tirarlo a un contenedor de basura. El gato, llamado Ah Bo, fue encontrado muerto dentro del contenedor en un complejo de viviendas públicas en Tseung Kwan O.
El guardia que metió a una mascota en la basura
El incidente ocurrió en julio de 2023 en un complejo de viviendas en los Nuevos Territorios. El guardia, un hombre de 65 años llamado Lee Kwok wah, trabajaba en el edificio donde Ah Bo vivía con su dueño. El día del incidente, Lee agarró al gato y lo metió en una bolsa de plástico antes de tirarlo a un gran contenedor de basura afuera del edificio. El dueño del gato reportó la desaparición de Ah Bo y luego encontró el cuerpo dentro del contenedor. La causa de la muerte no fue especificada en los documentos judiciales.
Por qué la sentencia generó fuertes reacciones
Los residentes locales y los grupos de bienestar animal reaccionaron con enojo y tristeza. Muchas personas en Hong Kong tienen gatos y perros en apartamentos de gran altura, y las mascotas suelen ser tratadas como miembros de la familia. El caso llamó la atención porque involucraba a una persona en quien se confiaba para mantener seguro el edificio. El tribunal escuchó que Lee no tenía antecedentes penales y que actuó solo. Se declaró culpable de un cargo de crueldad animal. El magistrado calificó el acto como "cruel e innecesario" y señaló que el guardia había abusado de su posición.
Una rara condena de cárcel por crueldad animal
En Hong Kong, los casos de crueldad animal a veces resultan en multas o servicio comunitario, pero las condenas de cárcel son menos comunes. La sentencia de cuatro meses refleja la seriedad con la que el tribunal vio la eliminación deliberada de una mascota viva. La fiscalía argumentó que el guardia había mostrado un "desprecio descarado" por la vida del gato. La defensa dijo que Lee estaba arrepentido y que actuó por frustración porque el gato había entrado a la oficina de seguridad. El magistrado rechazó esa explicación, diciendo que el guardia podría haber simplemente espantado al gato.
Este caso recuerda a los lectores que en Hong Kong, dañar a una mascota puede llevar a pasar tiempo tras las rejas. La sentencia envía una señal clara de que los animales no son objetos para desechar.