Por primera vez en al menos 40.000 años, el fuego ha ardido en la zona alpina de las altas montañas de África. Investigadores han documentado que las montañas Rwenzori en Uganda, una región considerada durante mucho tiempo demasiado húmeda y fría para quemarse, ahora están experimentando incendios forestales a elevaciones superiores a los 3.000 metros.
Un paisaje que nunca ardió
La zona alpina de las montañas Rwenzori se encuentra por encima de la línea de árboles, un mundo de lobelias gigantes, pantanos musgosos y frío durante todo el año. Hasta el siglo XXI, este ecosistema no tenía historial de incendios. Los científicos analizaron núcleos de sedimentos de un lago en la cordillera y no encontraron evidencia de carbón de incendios en los últimos 40 milenios. El paisaje era simplemente demasiado húmedo para incendiarse.
Eso cambió en la década de 2000. El estudio, publicado en Nature, muestra que los depósitos de carbón comenzaron a aparecer en el registro de sedimentos alrededor del año 2000. Los incendios han continuado en las décadas de 2010 y 2020. Los investigadores, liderados por Andrea L. Mason y colegas de instituciones en Estados Unidos y Uganda, identificaron el cambio como una clara desviación del pasado libre de incendios de la región.
Por qué las comunidades locales están observando de cerca
Las montañas Rwenzori son una torre de agua crítica para Uganda y los países vecinos. Sus glaciares y turberas alimentan ríos de los que millones de personas dependen para agua potable, riego y energía hidroeléctrica. Los incendios alpinos amenazan esas turberas, que almacenan grandes cantidades de carbono. Cuando se queman, liberan ese carbono a la atmósfera y pueden tardar siglos en recuperarse.
La gente local también ha dependido de las montañas para el turismo y como fuente de medicinas tradicionales y plantas que no se encuentran en ningún otro lugar de la Tierra. Los incendios ponen en riesgo esos recursos. El científico ugandés Bob Nakileza, coautor del estudio, ha estado documentando los cambios ecológicos sobre el terreno a medida que las llamas avanzan hacia altitudes más altas.
Los investigadores vincularon la aparición del fuego a condiciones más cálidas y secas en la zona alpina. A medida que las temperaturas suben y la humedad disminuye, la vegetación antes empapada se convierte en combustible. El estudio no atribuyó los incendios a una sola causa, pero el momento coincide con cambios climáticos más amplios en toda el África tropical.
Una señal desde el sedimento
La evidencia provino de un lago en la cordillera Rwenzori. Al perforar el lecho del lago y analizar capas de lodo antiguo, el equipo reconstruyó un registro de 40.000 años de historia de incendios. No encontraron rastro de quema hasta las capas superiores, que corresponden a las últimas dos décadas. Las partículas de carbón en esas capas eran pequeñas y abundantes, típicas de incendios de pasto que se mueven a través de la vegetación alpina.
Este hallazgo es importante porque muestra que incluso los ecosistemas más remotos y resilientes no son inmunes al cambio rápido. La zona alpina de África Central ha sido un refugio para especies únicas y una fuente estable de agua durante siglos. Esa estabilidad ahora se ha ido.
El estudio no predice lo que viene después. Pero deja claro que se ha cruzado un umbral fundamental. El fuego ahora es parte del paisaje alpino en Uganda, y eso es algo que nunca había sucedido antes en la memoria humana ni en el largo registro escrito en el lodo.