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Maniobra final de BepiColombo: una separación compleja antes de Mercurio

La misión BepiColombo de la Agencia Espacial Europea está a punto de realizar su maniobra más delicada hasta la fecha, y no ocurrirá en un laboratorio, sino a millones de kilómetros de la Tierra. El 3 de septiembre de 2026, la...

La misión BepiColombo de la Agencia Espacial Europea está a punto de realizar su maniobra más delicada hasta la fecha, y no ocurrirá en un laboratorio, sino a millones de kilómetros de la Tierra. El 3 de septiembre de 2026, la nave espacial expulsará su Módulo de Transferencia de Mercurio, un paso crítico que inicia su aproximación final al planeta más pequeño y menos explorado del Sistema Solar interior. La separación está programada solo unos días después de una sesión informativa pública el 31 de agosto, donde los líderes de la misión detallaron los riesgos y el camino por delante.

Una separación crítica bajo el calor del Sol

El Módulo de Transferencia de Mercurio ha sido el caballo de batalla de BepiColombo, utilizando propulsión eléctrica solar para remodelar gradualmente su órbita alrededor del Sol. Pero ahora, con la gravedad de Mercurio lista para tomar el control, el trabajo del módulo ha terminado. La separación es un evento de una sola oportunidad: si falla, la misión no puede entrar en la órbita de Mercurio. El módulo será desechado, y la pila restante, compuesta por dos orbitadores científicos, dependerá de propulsores químicos para las maniobras finales de frenado.

La gerente de la misión, Santa Martinez, y el jefe de operaciones, Ignacio Tanco, explicaron que el equipo ha ensayado la secuencia exhaustivamente. El mecanismo de separación debe dispararse limpiamente, y la nave espacial debe orientarse para la inserción en la órbita de Mercurio en noviembre. Cualquier anomalía podría desviar la misión, por lo que el equipo monitorea cada punto de telemetría.

Dos orbitadores, un destino

Después de que el módulo de transferencia se haya ido, BepiColombo seguirá siendo un compuesto de dos orbitadores: el Orbitador Planetario de Mercurio (MPO) de la ESA y el Orbitador Magnetosférico de Mercurio de JAXA, apodado Mio. Se separarán entre sí en diciembre de 2026, después de entrar en la órbita de Mercurio. Estos serán solo la segunda y tercera nave espacial en orbitar Mercurio, después de la misión Messenger de la NASA.

Mercurio es notoriamente difícil de alcanzar. Se encuentra en el fondo del pozo gravitacional del Sol, por lo que una nave espacial debe perder una enorme energía orbital para caer hacia adentro. De hecho, llegar a Mercurio requiere más delta-v que llegar a Plutón. La proximidad del planeta al Sol también significa calor y radiación intensos, lo que complica las operaciones. La misión es un esfuerzo conjunto entre la ESA y JAXA, con Japón proporcionando a Mio para estudiar el campo magnético de Mercurio y su interacción con el viento solar.

La sesión informativa, celebrada en línea, contó con el científico principal del proyecto, Geraint Jones, quien describió las preguntas científicas que la misión espera responder. La superficie de Mercurio es un registro de la historia temprana del Sistema Solar, y su composición inusual podría revelar cómo se formaron los planetas terrestres. Los dos orbitadores mapearán la superficie del planeta, medirán su campo gravitatorio y estudiarán su exosfera y magnetosfera.

Para los equipos en Europa y Japón, esta es la culminación de décadas de trabajo. La separación del 3 de septiembre no es solo un hito técnico; es el momento en que BepiColombo se convierte verdaderamente en una misión a Mercurio. Los próximos meses determinarán si la nave espacial puede entrar de manera segura en órbita y comenzar su campaña científica. Las apuestas son altas, pero también lo es la recompensa potencial: una nueva comprensión del planeta más cercano al Sol y, con ella, una imagen más clara de cómo se formó nuestro Sistema Solar.

Fuente: ESA

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