Científicos han confirmado lo que muchos dueños de aves sospechaban desde hace tiempo: la masturbación es un comportamiento natural y saludable en las aves, y castigarlas por ello hace más daño que bien. El hallazgo, publicado por investigadores del Reino Unido, desafía la práctica común de regañar o aislar a las aves cuando realizan el acto.
Un comportamiento generalizado, no un problema
El estudio, liderado por un equipo de expertos en comportamiento animal, examinó docenas de especies de aves y encontró que la masturbación ocurre en una amplia variedad de ellas, desde loros hasta palomas. Los investigadores revisaron la literatura existente y realizaron nuevas observaciones para concluir que el comportamiento no es señal de angustia, enfermedad o mal entrenamiento. En cambio, parece ser una parte normal de la vida aviar, cumpliendo funciones como la estimulación sexual, el alivio del estrés e incluso el vínculo social en algunas especies.
Por qué los dueños y cuidadores deben cambiar su enfoque
Muchos dueños de aves y cuidadores de zoológicos han tratado históricamente la masturbación como un problema de comportamiento, a veces respondiendo con castigos o aislamiento. Los investigadores argumentan que esta respuesta es equivocada y puede causar estrés innecesario a los animales. Enfatizan que el comportamiento no es dañino y no indica que un ave esté infeliz o mal cuidada. El estudio pide un cambio en la forma en que los cuidadores entienden y responden al comportamiento, instándolos a aceptarlo como una parte rutinaria de la biología aviar.
El equipo de investigación, con sede en una universidad del Reino Unido, espera que su trabajo reduzca el estigma y mejore el bienestar de las aves en cautiverio. Al reconocer la masturbación como natural, los cuidadores pueden evitar intervenciones que dañen el vínculo entre humano y ave. El estudio se suma a un creciente cuerpo de evidencia de que muchos comportamientos animales que antes se consideraban anormales son en realidad comunes y saludables.
Esta investigación no sugiere que toda masturbación en aves sea benigna. En casos raros, puede volverse excesiva y señalar un problema subyacente, como aburrimiento o falta de enriquecimiento. Pero para la gran mayoría de las aves, el comportamiento es simplemente parte de ser un ave. El mensaje de los científicos es claro: déjenlas ser.