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🌍 Estonia Descubrimientos Salvajes 2 min

Medicamentos pasados pueden moldear la flora intestinal durante años

Las pastillas que tragaste hace años podrían seguir moldeando la vida microscópica dentro de tus intestinos. Un nuevo estudio de Estonia, con más de 2,500 personas, muestra que los medicamentos comunes pueden dejar huellas...

Las pastillas que tragaste hace años podrían seguir moldeando la vida microscópica dentro de tus intestinos. Un nuevo estudio de Estonia, con más de 2,500 personas, muestra que los medicamentos comunes pueden dejar huellas duraderas en el microbioma intestinal, a veces detectables años después de la última dosis. Los efectos no se limitan a los antibióticos, ya conocidos por su poder disruptivo, sino que también incluyen antidepresivos, betabloqueantes, reductores de ácido y ansiolíticos.

Los efectos de los fármacos pueden persistir durante años

Investigadores del Instituto de Genómica de la Universidad de Tartu analizaron muestras de heces y registros de recetas de participantes del Biobanco de Estonia. Encontraron que la mayoría de los medicamentos examinados estaban asociados con diferencias en las bacterias intestinales. Para muchos fármacos, esas diferencias seguían siendo visibles incluso después de que las personas dejaran de tomarlos. El estudio sugiere que el historial de recetas de una persona, no solo los medicamentos actuales, es un factor sorprendentemente fuerte para explicar por qué el microbioma de una persona difiere del de otra.

Los betabloqueantes, usados para la presión arterial alta y afecciones cardíacas, y los inhibidores de la bomba de protones, que reducen el ácido estomacal, se asociaron con patrones microbianos distintos. Los hallazgos implican que los investigadores que estudian cómo el microbioma se relaciona con enfermedades pueden necesitar tener en cuenta fármacos tomados meses o incluso años antes.

Los ansiolíticos muestran efectos sorprendentemente fuertes

Uno de los resultados más llamativos involucró a las benzodiacepinas, comúnmente recetadas para la ansiedad. Su impacto en el microbioma intestinal fue comparable al de los antibióticos de amplio espectro, diseñados para matar muchos tipos de bacterias. Esto fue inesperado, ya que los ansiolíticos no suelen considerarse antimicrobianos.

El estudio también encontró que los fármacos dentro de la misma clase no siempre afectaban el microbioma de la misma manera. Por ejemplo, el diazepam y el alprazolam, ambos benzodiacepinas, diferían en cuán fuertemente parecían influir en las bacterias intestinales. Esto sugiere que los medicamentos individuales, en lugar de clases enteras de fármacos, pueden necesitar ser estudiados por separado.

Para la gente local en Estonia, donde se realizó la investigación, los hallazgos ofrecen una nueva perspectiva sobre cómo las recetas cotidianas podrían influir en la salud a largo plazo. El microbioma intestinal juega un papel en la digestión, el metabolismo y la función inmunológica, por lo que entender qué lo moldea es de gran interés público.

El estudio se suma a un panorama creciente de que la comunidad microbiana del intestino no es solo una instantánea de los hábitos actuales, sino un registro de exposiciones pasadas. Mientras los científicos continúan mapeando estas conexiones, el historial de medicamentos podría convertirse en una pieza clave del rompecabezas en la medicina personalizada.

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