Por primera vez, científicos han encontrado microplásticos dentro de renacuajos que viven en el Amazonas. El descubrimiento proviene de un estudio realizado en el estado brasileño de Pará, donde los investigadores recolectaron renacuajos de arroyos y estanques tanto en áreas protegidas como en zonas cercanas a asentamientos humanos. El hallazgo confirma que la contaminación por plástico ha llegado incluso a los ecosistemas más biodiversos y aparentemente prístinos de la Tierra.
Renacuajos en áreas protegidas también portaban plástico
El estudio examinó renacuajos de 16 sitios diferentes en la cuenca del Amazonas. Los investigadores encontraron partículas de microplástico en los tractos digestivos de los renacuajos de cada una de las ubicaciones, incluidas aquellas dentro de reservas protegidas. Las partículas incluían fragmentos de fibras, películas y esferas, siendo los tipos más comunes poliamida, polietileno y polipropileno. Estos materiales se usan comúnmente en ropa, empaques y equipos de pesca.
Cómo llega el plástico a las vías fluviales remotas del Amazonas
La gente local de la región depende de estos mismos arroyos y ríos para beber agua, pescar y bañarse. La presencia de microplásticos en renacuajos sugiere que toda la red alimenticia acuática podría estar contaminada. Los renacuajos son filtradores, lo que significa que filtran partículas del agua mientras comen. Esto los hace especialmente vulnerables a ingerir pequeños desechos plásticos. El estudio fue liderado por investigadores de la Universidad Federal de Pará y el Museo Emílio Goeldi en Belém.
Una señal de advertencia para la red de vida del Amazonas
Los investigadores recolectaron renacuajos de seis especies de ranas, todas las cuales contenían microplásticos. El estudio no examinó si los plásticos causaron daño físico a los renacuajos, pero señaló que la ingestión puede provocar bloqueos en el tracto digestivo, reducción del crecimiento y alteración del comportamiento en otros animales acuáticos. Debido a que los renacuajos son presa de peces, aves e insectos, los plásticos que portan pueden ascender en la cadena alimenticia. El estudio añade el Amazonas a una creciente lista de ecosistemas en todo el mundo donde se han detectado microplásticos en la vida silvestre de agua dulce.