Durante casi un siglo, la Llanura de las Jarras, en el centro-norte de Laos, ha desconcertado a arqueólogos y viajeros por igual. Miles de enormes urnas de piedra, algunas de varias toneladas, están esparcidas por la meseta de Xieng Khouang. La leyenda local decía que antiguos gigantes las tallaron para preparar vino de arroz para celebraciones. Pero un nuevo estudio publicado en la revista Antiquity ha desmentido ese mito.
Lo que los científicos encontraron dentro de una jarra de piedra derrumbada
En el invierno de 2022, un equipo de investigadores liderado por Nicholas Skopal, arqueólogo de la Universidad James Cook en Australia, sintió curiosidad por una estructura de piedra achaparrada junto a la que habían pasado muchas veces. El recipiente, de aproximadamente 1.2 metros de alto y 2.4 metros de ancho, parecía un caldero de piedra gigante que se había derrumbado sobre sí mismo. Decidieron excavar el sedimento acumulado en su interior.
Lo que descubrieron lo cambió todo. En lugar de rastros de vino de arroz, la jarra contenía los restos desordenados y desarticulados de al menos 37 personas. El recipiente, al que llamaron Jarra 1, no era un tanque de fermentación. Era una cripta multigeneracional.
Cómo el descubrimiento redefine la comprensión del antiguo Laos
El hallazgo confirma lo que muchos científicos sospechaban desde hace tiempo: las jarras tenían un propósito funerario. Los restos no estaban dispuestos de manera ordenada, lo que sugiere que los cuerpos se colocaron dentro con el tiempo, posiblemente después de ser descarnados en otro lugar. El sitio se encuentra en la ventosa meseta de Xieng Khouang, una región que ha despertado curiosidad durante generaciones. Para las comunidades locales, las jarras siempre han sido una fuente de asombro y folclore. La nueva evidencia les da una imagen más clara de cómo sus antepasados trataban a los muertos.
Por qué esto es importante para la arqueología del sudeste asiático
La Llanura de las Jarras incluye más de 2,000 recipientes de piedra repartidos en decenas de sitios. Hasta ahora, nadie había encontrado evidencia directa de restos humanos dentro de ellos. El descubrimiento en la Jarra 1 proporciona la primera prueba sólida de que las jarras se usaban para entierros. Esto cambia la narrativa de un mito a una de ritual y recuerdo. El estudio abre la puerta a más excavaciones en otros sitios de jarras, que podrían revelar más sobre las personas que las construyeron y cómo vivían.
El misterio de la Llanura de las Jarras no está completamente resuelto, pero la historia del tanque de vino ya no se sostiene. Lo que queda es un paisaje de monumentos de piedra que alguna vez contuvieron a los muertos, no bebida.