En Ruanda, un número creciente de mujeres con amputaciones juegan fútbol competitivo, un deporte que alguna vez les pareció inaccesible. Las mujeres entrenan y compiten con muletas, usando la parte superior del cuerpo para controlar el balón y anotar goles. Para muchas, es la primera vez que se sienten completamente incluidas en un deporte de equipo.
Una liga construida por jugadoras que se negaron a quedarse fuera
El movimiento de fútbol femenino para amputadas en Ruanda comenzó cuando un grupo de mujeres amputadas decidió que querían jugar, no solo mirar. Formaron equipos y empezaron a entrenar en campos dentro y alrededor de Kigali. El deporte sigue reglas modificadas para adaptarse a jugadoras que usan muletas o prótesis. Los partidos se juegan en canchas más pequeñas y las jugadoras no pueden usar sus prótesis para golpear el balón. El juego depende de la velocidad, el equilibrio y la fuerza de la parte superior del cuerpo.
Han surgido clubes locales, y la Federación de Fútbol para Amputados de Ruanda ahora apoya divisiones tanto masculinas como femeninas. La liga femenina incluye equipos de varios distritos, y los partidos atraen a multitudes de vecinos, familiares y espectadores curiosos. Para muchos rwandeses, ver a mujeres con amputaciones correr por una cancha con muletas desafía suposiciones arraigadas sobre la discapacidad.
Por qué esto importa a la comunidad
Para las jugadoras, el deporte ofrece más que ejercicio. Muchas perdieron extremidades en accidentes, durante el genocidio de 1994 o por infecciones no tratadas. Antes de que existiera la liga, a menudo se quedaban en casa, aisladas y dependientes de familiares. El fútbol les dio una razón para salir de casa, una red de amigas que comparten sus experiencias y un nuevo sentido de propósito.
Las familias han notado el cambio. Padres y hermanos dicen que las jugadoras son más seguras, más independientes y más dispuestas a hablar en público. Los partidos también educan a los espectadores. Cuando una mujer con muletas anota un gol, la multitud aplaude no por lástima sino por su habilidad. Ese cambio de percepción es algo que las jugadoras dicen que importa tanto como ganar.
La federación espera expandir la liga y eventualmente enviar un equipo femenino de amputadas de Ruanda a competencias internacionales. Por ahora, las jugadoras se centran en los entrenamientos semanales y el próximo partido. Están demostrando que el fútbol pertenece a todos, sin importar cómo se muevan.