En Kenia, un número creciente de pescadores hombres en el Lago Victoria venden sexo para sobrevivir tras el colapso de las capturas de peces. Un nuevo estudio publicado en la revista Culture, Health & Sexuality encontró que el 44 por ciento de los 422 pescadores encuestados había tenido relaciones sexuales transaccionales en el último año. Los hombres, que antes vivían del lago, ahora intercambian sexo por dinero, comida o incluso pescado.
Cuando el pescado desapareció, también lo hizo el ingreso
El estudio se centró en pescadores del condado de Kisumu, una región a orillas del Lago Victoria en el oeste de Kenia. La sobrepesca, la contaminación y el cambio climático han reducido drásticamente las poblaciones de peces en los últimos años. A medida que disminuían las capturas, también lo hacían las ganancias de los hombres. Muchos se encontraron incapaces de mantener a sus familias. Los investigadores, liderados por Eric Korir de la Universidad de Maseno, descubrieron que los pescadores recurrían al trabajo sexual como último recurso. Algunos intercambiaban sexo por dinero en efectivo. Otros aceptaban pescado o comida como pago. El estudio señaló que los hombres a menudo se dirigían a las vendedoras de pescado, quienes también tenían dificultades para encontrar producto que vender.
Estigma y silencio en la orilla
Las comunidades locales han visto durante mucho tiempo la pesca como una profesión masculina. La idea de que los pescadores hombres vendan sexo conlleva una profunda vergüenza. El estudio reportó que muchos de los hombres ocultaban sus actividades a sus esposas, vecinos y compañeros pescadores. Aquellos que eran abiertos al respecto enfrentaban burlas y ostracismo. Los investigadores también encontraron que los hombres rara vez usaban condones, lo que aumentaba el riesgo de transmisión del VIH. La tasa de prevalencia del VIH en Kenia en el condado de Kisumu ya se encuentra entre las más altas del país. El estudio pidió programas de salud dirigidos específicamente a los trabajadores sexuales masculinos, un grupo que a menudo es pasado por alto por las organizaciones de ayuda.
El colapso de las pesquerías del Lago Victoria ha reconfigurado la vida de formas que pocos anticiparon. Los hombres que antes alimentaban a sus familias desde el agua ahora navegan una economía oculta de supervivencia. Su historia no es de fracaso moral, sino de desesperación económica en un lugar donde las viejas certezas simplemente han desaparecido.