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Retrato de Lucian Freud que negó haber pintado es declarado auténtico

Un retrato que Lucian Freud pasó años insistiendo en que no era de su autoría ha sido declarado auténtico y se exhibirá al público por primera vez. La pintura, titulada Man in a Black Scarf, fue creada en 1939 cuando Freud era...

Un retrato que Lucian Freud pasó años insistiendo en que no era de su autoría ha sido declarado auténtico y se exhibirá al público por primera vez. La pintura, titulada Man in a Black Scarf, fue creada en 1939 cuando Freud era estudiante en Suffolk, Inglaterra. Expertos han confirmado ahora lo que el artista se negó a admitir durante mucho tiempo: que él lo pintó.

Una obra de estudiante negada por su maestro

Freud pintó Man in a Black Scarf mientras estudiaba en la East Anglian School of Painting and Drawing en Hadleigh, Suffolk. Se cree que el sujeto es John Jameson, un amigo de Freud y descendiente de la familia del whiskey Jameson. Durante años, Freud rechazó públicamente la obra como suya, incluso mientras crecía la evidencia de que salió de su pincel. Solo después de una investigación exhaustiva por parte de expertos en arte, la autenticación se volvió definitiva.

Por qué la negativa importó a nivel local

El viaje de la pintura de la negación a la aceptación ha despertado interés en Suffolk, donde Freud pasó sus años formativos como artista. La East Anglian School of Painting and Drawing, donde se creó la obra, ocupa un lugar significativo en la historia del arte británico. Para los residentes locales y los historiadores del arte, la confirmación de la autenticidad del retrato añade un nuevo capítulo a la historia del desarrollo temprano de Freud. El legado de la escuela, ligado a un joven artista que se convertiría en uno de los pintores más célebres de Gran Bretaña, ahora incluye una obra que una vez intentó repudiar.

Qué sigue

Man in a Black Scarf está programado para ser exhibido por primera vez, dando al público la oportunidad de ver una pieza de la producción temprana de Freud que pasó décadas en disputa. El retrato ofrece una rara mirada a sus años de estudiante, un período que produjo pocas obras sobrevivientes. Su autenticación cierra un misterio de larga data sobre una pintura que el artista mismo intentó borrar de su catálogo. La exposición permitirá a los espectadores juzgar por sí mismos los orígenes de una obra de la que Freud, al final, no pudo escapar.

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