Un voluntario en el Reino Unido se ha convertido en la primera persona en recibir una nueva vacuna experimental contra el ébola, marcando un paso más en la larga lucha contra uno de los virus más mortales del mundo. El ensayo, dirigido por la Universidad de Oxford, busca probar una inyección diseñada para proteger contra múltiples cepas del ébola, incluida la especie Zaire responsable de grandes brotes en África.
Una aguja en el brazo, una esperanza global
La primera dosis se administró en el Oxford Vaccine Group a principios de abril de 2025. El voluntario, cuya identidad no ha sido revelada, forma parte de un estudio de Fase 1 que eventualmente inscribirá hasta 60 adultos sanos. Los investigadores monitorearán a los participantes para evaluar la seguridad y la respuesta inmune durante los próximos meses. La vacuna utiliza un vector de adenovirus de chimpancé, una tecnología similar a la usada en algunas vacunas contra el COVID-19, para introducir material genético del ébola en el cuerpo y desencadenar una respuesta inmune.
Por qué este ensayo importa más allá del laboratorio
El ébola sigue siendo una amenaza persistente en partes de África, donde brotes esporádicos han matado a miles desde que el virus fue identificado por primera vez en 1976. La epidemia más mortífera, de 2014 a 2016, arrasó Guinea, Sierra Leona y Liberia, cobrando más de 11,000 vidas. Las vacunas existentes, como Ervebo, solo atacan la cepa Zaire. El nuevo candidato, llamado ChAdOx1 biEBOV, busca proteger tanto contra la especie Zaire como contra la Sudán, lo que podría simplificar la respuesta a los brotes. Las comunidades locales en las regiones afectadas han pedido durante mucho tiempo una protección más amplia, ya que los trabajadores de salud a menudo enfrentan obstáculos logísticos al desplegar múltiples vacunas.
Qué sigue
Se espera que el ensayo dure 12 meses, con resultados prelimares previstos para finales de este año. Si la inyección resulta segura y genera una inmunidad sólida, podrían seguir ensayos más grandes en África. La Universidad de Oxford colabora con el Instituto Nacional de Investigación en Salud y Atención del Reino Unido y la Coalición para las Innovaciones en Preparación ante Epidemias. Por ahora, la inyección del primer voluntario es un paso pequeño pero concreto hacia una herramienta que algún día podría ayudar a detener el ébola antes de que se convierta en una crisis.