El nuevo satélite de observación terrestre de la NASA, PACE, ha capturado imágenes inusualmente detalladas del humo de incendios forestales canadienses que se desplaza sobre los Grandes Lagos. Las imágenes muestran tenues vetas grisáceas de humo que se extienden de norte a sur, con nubes blancas brillantes al otro lado del encuadre y tierra verde y marrón visible bajo la neblina.
Un satélite diseñado para el color del océano detecta algo completamente distinto
La misión PACE, que significa Plancton, Aerosol, Nube, Ecosistema Oceánico, se lanzó en febrero de 2024. Su tarea principal es estudiar la salud del océano midiendo el color del agua de mar. Pero su Instrumento de Color del Océano (OCI) también puede detectar aerosoles, partículas diminutas en el aire. Esa capacidad convirtió a PACE en un observador accidental de incendios.
El 31 de mayo de 2025, el satélite pasó sobre América del Norte y registró humo proveniente de incendios forestales que ardían en Canadá. El humo viajó hacia el sur sobre los Grandes Lagos, donde los sensores del satélite captaron detalles finos sobre el tamaño, la forma y la composición de las partículas. Los científicos dicen que este tipo de datos les ayuda a entender cómo el humo se mueve y cambia mientras viaja.
Por qué las comunidades canadienses y sus vecinos prestan mucha atención
Los incendios forestales que produjeron este humo ardían en Canadá, un país que ha visto temporadas de incendios cada vez más severas en los últimos años. Los residentes locales en las provincias afectadas enfrentaron órdenes de evacuación, mala calidad del aire y advertencias de salud. El humo no se quedó en Canadá. Cruzó la frontera hacia Estados Unidos, provocando alertas de calidad del aire en varios estados.
Para las personas que viven cerca de los Grandes Lagos, la neblina visible fue un recordatorio de cómo están cambiando las temporadas de incendios. Las comunidades a ambos lados de la frontera se han acostumbrado a los cielos de verano llenos de humo. Los datos de PACE brindan a los científicos una nueva herramienta para rastrear hacia dónde va ese humo y qué contiene.
Lo que el satélite ve que otros pasan por alto
PACE puede detectar un rango más amplio de longitudes de onda de luz que los satélites más antiguos. Esto le permite distinguir entre diferentes tipos de aerosoles, como humo, polvo y contaminación. En el caso de los incendios canadienses, el satélite identificó partículas de humo que absorbían luz solar, lo que afecta cómo el humo calienta la atmósfera.
La misión también mide las propiedades de las nubes al mismo tiempo. En la imagen del 31 de mayo, nubes brillantes se situaban junto a las columnas de humo. Los científicos pueden usar estos datos combinados para estudiar cómo el humo influye en la formación de nubes y los patrones climáticos.
Una nueva visión de un viejo problema
Los incendios forestales han ardido en Canadá durante milenios. Lo que ha cambiado es su frecuencia, intensidad y la cantidad de humo que producen. La misión PACE ofrece una perspectiva fresca sobre estos incendios al proporcionar observaciones continuas y de alta resolución desde el espacio. Los datos ayudan a los investigadores a rastrear columnas de humo en tiempo real y mejorar los modelos que predicen la calidad del aire.
Para las personas que viven bajo esos cielos llenos de humo, los hallazgos del satélite son más que curiosidades científicas. Representan una imagen más clara de lo que hay en el aire que respiran y de dónde vino.