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Superviviente espacial resiste prueba de plasma a 1600°C en Italia

La primera nave espacial reutilizable de Europa acaba de ser cocinada a propósito, y eso es una muy buena señal. En un túnel de viento de plasma en Capua, Italia, los ingenieros calentaron los paneles térmicos de Space Rider a...

La primera nave espacial reutilizable de Europa acaba de ser cocinada a propósito, y eso es una muy buena señal. En un túnel de viento de plasma en Capua, Italia, los ingenieros calentaron los paneles térmicos de Space Rider a 1600°C, simulando la bola de fuego que enfrentará la nave cuando regrese a la Tierra desde la órbita.

Una barriga cerámica hecha para arder

Space Rider es un laboratorio robótico no tripulado diseñado para permanecer en órbita baja durante unos dos meses. Dentro de su bodega de carga, los científicos realizarán experimentos y operaciones. Pero el verdadero drama ocurre al final: el módulo de reentrada debe regresar a través de la atmósfera terrestre a velocidades superiores a 27.000 km/h. A esas velocidades, las partículas de aire golpean la nave tan fuerte que la fricción crea gas ionizado, una bola de plasma más caliente que 1600°C. Para sobrevivir, la barriga y la nariz de Space Rider están cubiertas con 21 losetas cerámicas reutilizables hechas de un material llamado ISiComp, desarrollado por el Centro Italiano de Investigaciones Aeroespaciales (CIRA) y Petroceramics. Antes de la prueba de plasma, esas mismas losetas ya habían pasado una brutal prueba de vibración en febrero, cuando fueron sacudidas en un agitador de 200 kN para imitar la fuerza de los motores del cohete Vega-C.

Pequeñas aletas, gran responsabilidad

Space Rider no tiene alas, pero su cuerpo genera sustentación como un avión, permitiéndole dirigirse hacia un punto de aterrizaje preciso. Dos pequeñas aletas, cada una de solo 90 por 70 centímetros y con un peso de apenas 10 kilogramos, controlan el módulo de 3000 kilogramos mientras se precipita a través de la atmósfera a velocidad hipersónica. Esas aletas están hechas del mismo material cerámico ISiComp, unidas con soportes de aleación de titanio fabricados mediante impresión por capas aditivas. El "cerebro" de la aviónica de la nave comanda las aletas en tiempo real, haciendo ajustes en fracciones de segundo durante la fase más extrema del vuelo.

Por qué esto importa en Italia

Todas las pruebas se realizaron en el Centro Italiano de Investigaciones Aeroespaciales en Capua, una instalación que opera uno de los túneles de viento de plasma más potentes de Europa. Para la comunidad aeroespacial local, Space Rider representa un salto: será la primera nave espacial europea reutilizable, y su éxito depende de materiales y diseños desarrollados justo ahí en Italia. Las pruebas demostraron que el sistema de protección térmica puede soportar el calor de la reentrada, y que las pequeñas aletas pueden mantener la nave estable cuando más importa.

Un paso más cerca de la reutilización

Space Rider aún está en desarrollo, pero estas pruebas de plasma marcan un hito crítico. La nave debe sobrevivir no solo al calor, sino a todo el ciclo de lanzamiento, órbita y regreso, y luego estar lista para volar de nuevo. Con su piel cerámica y sus aletas de precisión probadas bajo condiciones extremas, Europa se acerca más a tener su propio vehículo orbital reutilizable.

Fuente: ESA

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