En el Día Mundial del Tapir, los conservacionistas en Malasia celebran a un animal del que sorprendentemente saben muy poco.
El tapir malayo,un tímido habitante del bosque blanco y negro, está oficialmente catalogado como especie en peligro de extinción. Pero nadie puede decir con certeza cuántos quedan en libertad.
Una especie contada a base de suposiciones
Malasia es uno de los últimos bastiones del tapir malayo, una especie que también habita partes de Sumatra y Tailandia. Sin embargo, los investigadores afirman que el país carece de una estimación poblacional nacional confiable. El último gran censo se realizó hace más de una década, y sus métodos fueron inconsistentes entre distintas regiones.
Sin cifras actualizadas, es difícil saber si los programas de conservación están funcionando,o dónde enfocar los recursos limitados. Funcionarios locales de vida silvestre y ONG han pedido un censo estandarizado de tapires a nivel nacional, pero la financiación y la coordinación han quedado rezagadas.
Carreteras, plantaciones y bosques que se encogen
Las principales amenazas del tapir no son un misterio. La pérdida de hábitat por plantaciones de palma aceitera, fincas de caucho y proyectos de infraestructura ha fragmentado los bosques que necesitan para sobrevivir. Los atropellos son una preocupación creciente, especialmente en la Malasia peninsular, donde las autopistas atraviesan los corredores tradicionales de los tapires.
Las comunidades locales a veces se topan con tapires que deambulan por granjas o aldeas. Aunque los animales generalmente no son agresivos, estos encuentros pueden terminar mal para el tapir. Los agricultores pueden verlos como plagas de cultivos, y se sabe que perros callejeros los atacan.
Por qué es importante para los malasios
Los tapires son una especie protegida por la ley malasia, y el país ha establecido reservas de vida silvestre destinadas a protegerlos. Pero sin datos sólidos, es imposible saber si esas reservas son lo suficientemente grandes o están ubicadas en los lugares correctos.
En el Día Mundial del Tapir, los grupos conservacionistas aprovecharon la ocasión para impulsar un mejor monitoreo. Argumentan que no se puede salvar lo que no se puede contar.
El tapir malayo ha sobrevivido durante millones de años. Que sobreviva las próximas décadas puede depender menos de la buena voluntad y más de los buenos datos.