Un análisis de sangre estándar, que los médicos piden desde hace décadas para detectar infecciones, podría ser clave para predecir la enfermedad de Alzheimer años antes de que comience la pérdida de memoria. Una nueva investigación de Estados Unidos ha descubierto que la relación neutrófilos-linfocitos (NLR), un valor simple derivado de un hemograma de rutina, está fuertemente vinculada al riesgo futuro de desarrollar demencia.
## La señal de alerta temprana del sistema inmunológico
Los neutrófilos son el equipo de respuesta rápida del cuerpo, glóbulos blancos que aumentan para combatir infecciones e inflamación. El NLR mide el equilibrio entre estas células y otras células inmunitarias llamadas linfocitos. Es un valor de laboratorio común y económico que no requiere equipos especiales. Sin embargo, el nuevo estudio sugiere que su importancia va mucho más allá de diagnosticar una enfermedad actual, actuando en cambio como un posible presagio de un deterioro cognitivo futuro.
## Un estudio masivo revela un patrón claro
Científicos de NYU Langone Health analizaron datos de NLR de casi 400.000 pacientes de dos grandes sistemas de salud de EE. UU., incluidos hospitales de NYU y la Veterans Health Administration. Utilizaron específicamente la primera lectura de NLR disponible para cada persona, tomada cuando tenían al menos 55 años y antes de cualquier diagnóstico de demencia. Luego, el equipo hizo un seguimiento de quiénes desarrollaron Alzheimer o demencias relacionadas con el tiempo. Los resultados fueron consistentes: las personas con un NLR más alto enfrentaron un riesgo mediblemente mayor de demencia, tanto a corto plazo como años después. La asociación fue particularmente pronunciada entre los pacientes hispanos del estudio.
## Repensando el papel de las células inmunitarias en la demencia
El descubrimiento es significativo por dos razones. Primero, apunta a una herramienta sencilla y existente que podría ayudar a identificar a las personas en riesgo para un seguimiento más cercano o futuras terapias preventivas mucho antes de que aparezcan los síntomas. Segundo, y quizás más fundamentalmente, plantea una provocadora pregunta biológica. Debido a que la elevación de neutrófilos se detectó antes de cualquier problema cognitivo, la investigación sugiere que estas células inmunitarias podrían estar contribuyendo activamente al proceso de la enfermedad, no solo reaccionando al daño cerebral ya causado. Esto desplaza el enfoque científico hacia el papel potencial del sistema inmunológico en alimentar la progresión del Alzheimer.
Los hallazgos, publicados en la revista Alzheimer's & Dementia, abren una nueva vía tanto para la detección temprana como para una comprensión más profunda de una enfermedad que afecta a millones. Si un marcador sanguíneo común puede señalar de manera confiable el riesgo, acerca al campo a un cribado proactivo a nivel poblacional. Simultáneamente, el vínculo con los neutrófilos proporciona un nuevo objetivo para los investigadores que investigan qué causa el deterioro del cerebro, lo que podría conducir a tratamientos que intervengan mucho antes en la línea de tiempo de la enfermedad.