Un niño australiano de 13 años llamado Harry Booth ha pasado gran parte del invierno yendo y viniendo entre su casa y el hospital, luchando contra infecciones del tracto urinario y respiratorio que sus médicos apenas logran tratar. Harry nació con insuficiencia renal, comenzó diálisis a los seis meses y recibió un trasplante de riñón de su padre a los cuatro años. La cirugía le salvó la vida, pero lo obligó a tomar medicamentos inmunosupresores para evitar el rechazo del órgano. Ahora, incluso las infecciones comunes se están volviendo peligrosas para él.
Un estudio global rastrea una década y media de resistencia creciente
Un nuevo estudio que abarca 82 países encontró que la resistencia a los antibióticos en niños aumentó en todas las regiones del mundo entre 2004 y 2022. Los investigadores analizaron datos sobre infecciones comunes como infecciones del tracto urinario, neumonía e infecciones del torrente sanguíneo. Descubrieron que bacterias como E. coli y Klebsiella pneumoniae son cada vez más resistentes a los antibióticos estándar, incluidos medicamentos como ceftriaxona y gentamicina. El estudio, publicado en The Lancet, es uno de los más grandes jamás realizados sobre resistencia a antibióticos pediátrica a nivel global.
Por qué esto importa para niños como Harry
Para los niños con sistemas inmunológicos debilitados, la tendencia es especialmente alarmante. Los médicos de Harry han tenido que probar múltiples antibióticos para encontrar uno que funcione para cada nueva infección. Su madre, Sarah Booth, dijo que la familia ha aprendido a esperar estancias hospitalarias más largas y tratamientos más agresivos. Los autores del estudio señalaron que los niños menores de cinco años son particularmente vulnerables porque su sistema inmunológico aún está en desarrollo y tienen más probabilidades de ser hospitalizados con infecciones graves. En muchos países de ingresos bajos y medios, las tasas de resistencia son más altas y el acceso a antibióticos de segunda línea es limitado.
Lo que muestran los datos sobre la magnitud del problema
Los investigadores encontraron que la resistencia a ceftriaxona, un antibiótico inyectable común, aumentó del 18% al 36% en niños con infecciones del torrente sanguíneo durante el período de estudio. Para la gentamicina, la resistencia aumentó del 12% al 22%. El estudio también encontró que las tasas de resistencia eran más altas en infecciones adquiridas en hospitales que en las adquiridas en la comunidad. Los autores pidieron una mejor vigilancia, un uso más prudente de los antibióticos e inversión en nuevos medicamentos y vacunas.
Los hallazgos subrayan una crisis silenciosa que ya está remodelando la medicina pediátrica. Para familias como la de Harry, lo que está en juego es inmediato y personal. Sin antibióticos efectivos, las infecciones rutinarias pueden volverse mortales. El alcance global del estudio deja claro que ningún país es inmune a esta tendencia y que los niños de todo el mundo están pagando el precio.