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Autoridades australianas ruegan al público que le dé espacio a Neil la foca

Una foca famosa en Australia se ha vuelto una atracción tan peligrosa en las carreteras que los funcionarios de vida silvestre están suplicando públicamente a sus fans que se alejen. Neil la foca, un elefante marino del sur, no...

Una foca famosa en Australia se ha vuelto una atracción tan peligrosa en las carreteras que los funcionarios de vida silvestre están suplicando públicamente a sus fans que se alejen. Neil la foca, un elefante marino del sur, no para de subirse a calles y entradas de casas en Tasmania, atrayendo multitudes que quieren verlo de cerca. Las autoridades dicen que la atención se ha vuelto peligrosa tanto para el animal como para la gente que busca selfies.

Una foca sin sentido del tráfico

Han visto a Neil varias veces en las últimas semanas descansando en carreteras y entradas residenciales en el pueblo de Dunalley, a unos 60 kilómetros al este de Hobart. La foca, que puede pesar hasta 400 kilogramos, no muestra miedo a los coches ni a las personas. Funcionarios del Departamento de Recursos Naturales y Medio Ambiente de Tasmania dicen que Neil está sano y simplemente está de paso en sus viajes. Pero su elección de lugares para descansar ha creado un problema. Los conductores han tenido que esquivarlo. Los residentes lo han encontrado bloqueando sus entradas. Y los turistas han llegado en masa a la zona para sacar fotos, a veces a menos de un brazo de distancia.

Por qué les dicen a los locales que se mantengan alejados

Las autoridades de vida silvestre han dado un mensaje claro: denle espacio a Neil, caramba. Advierten que las focas son animales salvajes poderosos con dientes afilados y pueden moverse sorprendentemente rápido en tierra. Una mordedura o una carga repentina podría lastimar seriamente a alguien. Los funcionarios también enfatizan que acercarse demasiado estresa al animal, lo que puede provocar un comportamiento agresivo o hacer que abandone un período de descanso necesario. El departamento ha pedido a la gente que se mantenga al menos a 20 metros de distancia y que mantenga a los perros con correa. También han recordado al público que acosar o molestar a mamíferos marinos es ilegal según la ley de Tasmania.

Neil llamó la atención por primera vez en 2020 cuando lo vieron en la misma región. Desde entonces se ha convertido en un personaje recurrente en la vida local, regresando cada año durante su temporada de muda, cuando las focas salen a tierra para mudar su pelaje. Para los residentes de Dunalley, Neil es tanto una curiosidad como una molestia. Algunos temen que si las multitudes no paran, las autoridades tengan que reubicarlo lejos del área. Otros simplemente quieren poder salir de sus entradas sin que una foca de 400 kilogramos les bloquee el paso.

Neil no es la primera foca en convertirse en una celebridad accidental en Australia. Pero su costumbre de elegir el asfalto sobre la arena lo ha convertido en un desafío único para los gestores de vida silvestre. La situación resalta una tensión más amplia entre la curiosidad humana y el bienestar animal. Por ahora, los funcionarios esperan que un poco de sentido común y mucha distancia mantengan a Neil a salvo hasta que decida seguir su camino.

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