Una bandada de cacatúas ruidosas y escapadas que viven en los parques urbanos de Hong Kong podría tener la clave genética para salvar a sus parientes en peligro crítico en Indonesia.
Investigadores de la Universidad de Hong Kong y de la Granja y Jardín Botánico Kadoorie descubrieron que la población salvaje de cacatúas de cresta amarilla en la ciudad porta variantes genéticas raras que han desaparecido del área nativa de la especie. Eso convierte a las aves de Hong Kong en un reservorio inesperado de diversidad para una especie al borde del abismo.
Un accidente del comercio de mascotas se convierte en un activo de conservación
Las cacatúas de cresta amarilla son nativas de Indonesia y Timor Oriental, pero sus números se han desplomado debido a la captura ilegal para el comercio de mascotas y la pérdida de hábitat. La especie ahora está catalogada como en peligro crítico por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
La población de Hong Kong, de aproximadamente 200 aves, comenzó a partir de mascotas escapadas o liberadas. Se han establecido en lugares como el Parque de Hong Kong y los Jardines Zoológicos y Botánicos de Hong Kong, donde son una vista familiar para los lugareños. El gobierno considera a estas aves una especie invasora, pero el nuevo estudio sugiere que podrían desempeñar un papel positivo.
Sorpresas genéticas escondidas en una bandada urbana
El equipo de investigación comparó el ADN de las cacatúas de Hong Kong con muestras de poblaciones salvajes en Indonesia. Descubrieron que las aves de Hong Kong contienen material genético que ya no está presente en las poblaciones nativas, probablemente porque esas variantes se perdieron cuando las aves indonesias fueron fuertemente cazadas furtivamente.
Esto significa que la bandada salvaje no es solo una copia de la población original. Contiene información genética única que podría ayudar a la especie a adaptarse a entornos cambiantes o resistir enfermedades. El estudio fue publicado en la revista Current Biology.
Conservacionistas locales han visto durante mucho tiempo a las cacatúas como una molestia porque compiten con las aves nativas por los agujeros para anidar. Pero los nuevos hallazgos han cambiado la conversación. Algunos expertos ahora argumentan que las cacatúas de Hong Kong deberían ser protegidas en lugar de eliminadas, y que podrían servir como fuente para programas de reintroducción en Indonesia.
El descubrimiento resalta cómo la vida silvestre urbana, a menudo descartada como invasora, puede a veces tener un valor inesperado. En este caso, las mascotas escapadas de una ciudad podrían ofrecer una de las últimas líneas de vida genéticas para una especie que desaparece de su propia tierra natal.