La cadena estadounidense de comida rápida Chipotle quiere llevar su versión de la comida mexicana a México. La reacción de los mexicanos ha sido rápida, directa y en gran medida burlona.
Una cadena estadounidense apuesta a vender tacos en la tierra de los tacos
Chipotle anunció esta semana que planea abrir sus primeros locales en México, comenzando con restaurantes en las principales ciudades del país. La compañía, conocida por sus burritos y bowls, ve a México como un paso natural en su crecimiento internacional. Pero muchos mexicanos ven la movida como un chiste. Las redes sociales se llenaron de bromas sobre la cadena sirviendo comida insípida y cara en un país donde las esquinas ofrecen tacos auténticos por una fracción del precio.
Por qué los mexicanos se ríen, no hacen fila
El anuncio llegó a la Ciudad de México, donde la compañía espera atraer clientes. Escritores gastronómicos locales y comensales comunes señalaron que el menú de Chipotle está basado en la cocina mexicana pero adaptado a los gustos estadounidenses. Ingredientes como la crema agria y las tortillas de harina enormes son comunes en la cadena estadounidense pero menos típicos en muchas regiones de México. Un crítico gastronómico mexicano calificó el plan como absurdo, señalando que el país ya tiene miles de taquerías, mercados y restaurantes familiares que sirven lo auténtico. La crítica no fue solo sobre el sabor. Algunos lo vieron como un paso en falso cultural, una corporación estadounidense asumiendo que podía mejorar una cocina que tomó prestada.
Un historial de importaciones fallidas de comida
Chipotle no es la primera cadena extranjera en intentar vender comida mexicana en México. Otras marcas estadounidenses han intentado expansiones similares y han tenido dificultades. El país tiene una cultura gastronómica fuerte con tradiciones regionales profundas, y los comensales allí tienden a ser leales a los vendedores locales. Los ejecutivos de Chipotle han dicho que creen que su marca puede tener éxito ofreciendo consistencia y conveniencia. Pero por ahora, las voces más fuertes en México no están dando la bienvenida a la cadena. Se preguntan por qué alguien pagaría por un burrito hecho en fábrica cuando hay uno mejor a unos pasos.
Si Chipotle podrá ganarse a los clientes mexicanos está por verse. Pero la reacción del público hasta ahora sugiere que algunos mercados no se conquistan fácilmente solo con el reconocimiento del nombre.