Un cirujano en Estados Unidos afirma que una operación simple en el cuello puede revertir los síntomas de la enfermedad de Alzheimer, una declaración que ha dividido a la comunidad médica. El procedimiento, que implica aliviar la presión en las venas del cuello, se ha realizado en docenas de pacientes que reportan mejoras dramáticas en memoria y cognición. Pero muchos científicos dicen que la evidencia está lejos de ser concluyente, y la cirugía sigue siendo altamente controvertida.
Una afirmación audaz con evidencia escasa
La cirugía se dirige a una condición llamada insuficiencia venosa cerebroespinal crónica, o CCSVI, donde las venas estrechadas en el cuello restringen el flujo sanguíneo desde el cerebro. El cirujano, que no ha sido nombrado en el informe, dice que restaurar el drenaje adecuado puede eliminar las proteínas tóxicas relacionadas con el Alzheimer y mejorar la función cerebral. Los pacientes han reportado mejor memoria, pensamiento más agudo, e incluso reversión de algunos síntomas de demencia dentro de semanas de la operación.
Sin embargo, investigadores independientes no han podido replicar estos resultados en estudios controlados. Ensayos previos de angioplastia venosa para la esclerosis múltiple, un enfoque similar, no mostraron beneficios duraderos. La Asociación de Alzheimer y otras organizaciones de salud importantes no han respaldado la cirugía, y algunos neurólogos advierten que las mejoras podrían ser un efecto placebo o el resultado de la selección de pacientes.
Por qué los pacientes están desesperados por esperanza
La enfermedad de Alzheimer afecta a millones de personas en todo el mundo, y los tratamientos actuales solo ralentizan la progresión, no la revierten. En Estados Unidos, donde se ofrece la cirugía, las familias a menudo están dispuestas a probar cualquier cosa que prometa una cura. El cirujano informa que los pacientes viajan desde todo el país para someterse al procedimiento, que no está cubierto por el seguro y cuesta miles de dólares de su bolsillo.
Los grupos de apoyo locales tienen sentimientos encontrados. Algunos miembros comparten historias de seres queridos que mejoraron después de la cirugía, mientras que otros se preocupan de que se esté vendiendo falsa esperanza. La comunidad médica en EE. UU. está dividida, con algunos médicos pidiendo más investigación y otros instando a la precaución hasta que se completen ensayos rigurosos.
Lo que los científicos aún necesitan probar
Para convencer a los escépticos, el cirujano necesitaría realizar un ensayo aleatorizado, controlado con placebo, con medidas objetivas de cambio cognitivo e imágenes cerebrales. Hasta ahora, ningún estudio de este tipo ha sido publicado en una revista revisada por pares. La evidencia existente consiste principalmente en informes de casos y testimonios de pacientes, que se consideran débiles en la medicina basada en evidencia.
Los científicos también señalan que el Alzheimer es una enfermedad compleja con múltiples causas, y es poco probable que una sola corrección vascular funcione para todos. Incluso si la cirugía ayuda a algunos pacientes, puede no ser una cura universal. El debate resalta la tensión entre la desesperación del paciente y el rigor científico, una brecha que es común en el campo de la investigación de la demencia.
La conclusión
La cirugía sigue siendo una intervención no probada, pero ha abierto una nueva línea de investigación sobre el papel del flujo sanguíneo en el Alzheimer. Los investigadores ahora están estudiando si mejorar la salud vascular podría complementar los tratamientos existentes. Hasta que surja evidencia sólida, el establecimiento médico aconseja precaución, pero la puerta no está cerrada. La historia es un recordatorio de que en medicina, la esperanza y la ciencia no siempre avanzan a la misma velocidad.