Un nuevo estudio exhaustivo que abarca seis países de África Central ha descubierto que la gente come más animales salvajes ahora que hace una década, y la tendencia se acelera. La investigación, publicada en Nature, rastreó el consumo de carne de caza en Camerún, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Guinea Ecuatorial, Gabón y República del Congo, y encontró que se consumen aproximadamente 4.5 millones de toneladas de carne salvaje al año en la región.
Las cifras detrás de la cacería
Los investigadores analizaron datos de 84 sitios recopilados entre 1990 y 2020. Descubrieron que la cosecha anual total de carne salvaje en África Central aumentó un 24% de 2010 a 2020. La persona promedio en la región ahora come aproximadamente 50 kilogramos de carne de animal salvaje al año, más del doble del promedio global para todo el consumo de carne. Las especies más consumidas incluyen duikers, puercoespines, monos y pangolines.
Por qué las comunidades locales no pueden parar
Para millones de personas en toda África Central, la carne salvaje no es un lujo, es una necesidad. El estudio encontró que en áreas rurales, la carne de caza proporciona hasta el 80% de la ingesta de proteínas. La demanda urbana también está aumentando, con carne salvaje apareciendo en mercados de ciudades como Kinshasa, Yaundé y Libreville. La débil aplicación de la ley y el acceso limitado a carne de ganado asequible están impulsando el aumento. Los autores señalan que la caza es a menudo la única fuente de ingresos para muchas familias que viven cerca de los bosques.
Lo que esto significa para la vida silvestre
Los hallazgos generan serias preocupaciones para la conservación. Varias especies cazadas por su carne ya están amenazadas de extinción. Los elefantes de bosque, gorilas y chimpancés están entre los animales más vulnerables a la caza excesiva. El estudio estima que la tasa actual de cosecha es insostenible para muchas especies y que, sin intervención, las poblaciones podrían colapsar en décadas. Los investigadores piden un mejor monitoreo de las prácticas de caza y que se pongan a disposición fuentes alternativas de proteínas.
El estudio no prescribe soluciones, pero deja claro que la escala del consumo de carne salvaje en África Central es mucho mayor de lo que se entendía anteriormente. Para que los esfuerzos de conservación tengan éxito, deben enfrentar la realidad de que para millones de personas, comer animales salvajes no es una elección, es supervivencia.