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Cúmulos estelares masivos despejan sus nubes más rápido, según Webb y Hubble

Los cúmulos de estrellas más grandes no se quedan mucho tiempo en sus cunas polvorientas. Nuevas observaciones del Telescopio Espacial James Webb y el Telescopio Espacial Hubble muestran que los cúmulos estelares más masivos...

Los cúmulos de estrellas más grandes no se quedan mucho tiempo en sus cunas polvorientas. Nuevas observaciones del Telescopio Espacial James Webb y el Telescopio Espacial Hubble muestran que los cúmulos estelares más masivos despejan las nubes de gas donde nacen mucho más rápido que los más pequeños. Una vez que esas nubes desaparecen, los cúmulos inundan sus galaxias con luz ultravioleta, afectando cómo y dónde pueden formarse otras estrellas y planetas.

Cuatro galaxias bajo el microscopio

Un equipo internacional de astrónomos estudió miles de cúmulos estelares jóvenes en cuatro galaxias cercanas: Messier 51, Messier 83, NGC 4449 y NGC 628. Los investigadores usaron los ojos infrarrojos de Webb para mirar a través del denso gas que esconde los cúmulos más jóvenes, mientras que Hubble proporcionó imágenes nítidas en luz visible de cúmulos más maduros. Al comparar cúmulos en diferentes etapas de evolución, el equipo pudo ver qué tan rápido cada uno había dispersado su nube natal.

Lo que la retroalimentación estelar significa para las galaxias

Las estrellas nacen cuando nubes de gas colapsan bajo su propia gravedad. A medida que un cúmulo se forma, sus estrellas más masivas producen vientos poderosos, radiación ultravioleta intensa y, eventualmente, explosiones de supernova. Estas fuerzas empujan el gas circundante hacia afuera, deteniendo la formación de más estrellas en esa nube. Este proceso, conocido como retroalimentación estelar, significa que la mayor parte del gas en una galaxia nunca se usa para formar estrellas. Los nuevos resultados muestran que cuanto más masivo es el cúmulo, más pronto termina este trabajo y comienza a brillar libremente en su galaxia.

Por qué les importa a los astrónomos locales

Estudiar cúmulos estelares en la Vía Láctea y sus galaxias satélite enanas les da a los científicos una vista de cerca de estrellas individuales. Pero nuestra posición dentro del disco de la Vía Láctea bloquea la vista de muchas regiones de formación estelar. Observar galaxias cercanas con telescopios espaciales permite a los astrónomos examinar poblaciones enteras de cúmulos a la vez. El programa de observación FEAST, que recopiló los datos para este estudio, fue diseñado para llenar ese vacío. Los hallazgos ayudan a explicar cómo funciona la formación estelar a escala galáctica y cómo el momento en que un cúmulo emerge afecta el entorno donde los planetas podrían formarse más tarde.

El estudio fue publicado en una revista revisada por pares y se basó en datos tanto de Webb como de Hubble. Al combinar sus fortalezas, los astrónomos ahora tienen una cronología más clara de cómo los cúmulos estelares evolucionan de embriones ocultos a fuentes brillantes de luz ultravioleta que moldean sus galaxias anfitrionas.

Fuente: ESA

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