Un equipo de científicos en Japón ha cultivado esperma humano inmaduro a partir de células madre, alimentándolas dentro del riñón de un ratón vivo. El procedimiento es un paso hacia la producción de esperma humano funcional completamente en un entorno de laboratorio, algo que ha eludido a los investigadores durante mucho tiempo.
El trabajo fue liderado por investigadores de la Universidad de Kioto y publicado en la revista Nature. Comenzaron con células madre pluripotentes inducidas humanas, que son células adultas reprogramadas a un estado similar al embrionario. Esas células fueron luego inducidas a convertirse en células precursoras tempranas de esperma. Pero las células no pudieron desarrollarse más en una placa. Así que el equipo las trasplantó en los riñones de ratones vivos, donde las células continuaron madurando durante varias semanas.
Precursores de esperma maduraron dentro de un animal vivo
El riñón del ratón proporcionó un entorno biológico que el laboratorio no pudo replicar. Dentro del animal, las células humanas formaron estructuras similares a los túbulos seminíferos, los pequeños conductos en los testículos humanos donde normalmente se desarrolla el esperma. Después de varias semanas, las células habían progresado a una etapa llamada espermátidas redondas, que son células de esperma inmaduras que aún carecen de cola y capacidad para nadar. Los investigadores confirmaron que las células eran humanas rastreando marcadores genéticos.
Por qué investigadores y pacientes locales tomaron nota
En Japón, donde la tasa de natalidad es una de las más bajas del mundo y los tratamientos de fertilidad son comunes, esta investigación tiene un peso particular. Muchas parejas luchan contra la infertilidad causada por la falta de producción de esperma, una condición llamada azoospermia no obstructiva. Los tratamientos actuales ofrecen pocas opciones para estos pacientes. El enfoque del equipo de Kioto podría algún día proporcionar una forma de generar esperma a partir de la propia piel o células sanguíneas de un hombre, evitando por completo la necesidad de esperma de donante.
El largo camino hacia un tratamiento viable
Las células producidas en este experimento aún no son esperma funcional. Las espermátidas redondas no pueden fertilizar un óvulo por sí solas. En estudios con animales, los investigadores a veces han podido completar el proceso inyectando estas células inmaduras directamente en un óvulo, pero esa técnica no ha demostrado ser segura ni efectiva en humanos. El equipo japonés enfatizó que quedan muchos obstáculos, incluyendo asegurar que el material genético esté correctamente empaquetado y que los embriones resultantes se desarrollen normalmente.
Este avance no significa que el esperma cultivado en laboratorio esté listo para uso clínico. Pero muestra que el desarrollo del esperma humano puede avanzar más que antes utilizando un animal vivo como incubadora temporal. El trabajo abre una puerta estrecha hacia la comprensión de la biología básica de la reproducción humana y, posiblemente, hacia nuevos tratamientos para algunas formas de infertilidad masculina.