Una ciudad en el este de China está construyendo lo que llama la primera fábrica del país que convierte electricidad limpia en tokens digitales. Changzhou dice que la instalación transformará energía renovable en activos basados en blockchain que pueden comercializarse como créditos de carbono.
Una fábrica que extrae tokens de energía solar y eólica
El proyecto está siendo desarrollado por el gobierno de la ciudad de Changzhou en asociación con una empresa tecnológica local. La fábrica tomará electricidad generada por paneles solares, turbinas eólicas y otras fuentes limpias y la convertirá en tokens digitales en una plataforma blockchain. Cada token representará una unidad verificada de energía verde. El sistema está diseñado para rastrear el origen de la energía y asegurar que no se contabilice dos veces. Funcionarios de la ciudad dicen que la fábrica ayudará a las empresas locales a demostrar que están usando electricidad limpia y les permitirá comercializar créditos excedentes de energía verde.
Por qué los funcionarios locales y las empresas están prestando atención
Changzhou es un centro industrial en la provincia de Jiangsu con una gran base manufacturera. Muchas fábricas en el área están bajo presión por los objetivos nacionales de reducción de carbono y por compradores internacionales que quieren verificar que los productos se fabrican con energía limpia. La fábrica de tokens ofrece a las empresas locales una forma de certificar su uso de energía verde y potencialmente generar ingresos a partir del exceso de generación renovable. Para el gobierno de la ciudad, el proyecto es una prueba de cómo la tecnología blockchain puede apoyar el objetivo más amplio de China de alcanzar el pico de emisiones de carbono antes de 2030 y lograr la neutralidad de carbono para 2060.
La medida de Changzhou es parte de un impulso más amplio en China para usar herramientas digitales en la contabilidad ambiental. La ciudad dice que la fábrica será la primera a nivel municipal en combinar generación de energía limpia con tokenización. Si funciona, otras ciudades industriales en China podrían seguir con proyectos similares.