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Festival de Cuentacuentos de Marruecos atrae a multitud global a Marrakech

Durante tres décadas, narradores de todo el mundo se han reunido en Marruecos para hacer algo ancestral: sentar a la gente y contar una historia. El país celebró recientemente la 30ª edición de su Festival Internacional de...

Durante tres décadas, narradores de todo el mundo se han reunido en Marruecos para hacer algo ancestral: sentar a la gente y contar una historia. El país celebró recientemente la 30ª edición de su Festival Internacional de Cuentacuentos, un hito que pocas tradiciones orales alcanzan en la era moderna.

Un festival basado en la voz, no en el espectáculo

El evento tuvo lugar en Marrakech, una ciudad conocida por sus bulliciosos zocos y su histórica medina. Pero la atracción principal aquí no era un mercado ni un monumento. Era la voz humana. Artistas de múltiples países llegaron para compartir cuentos populares, mitos y narrativas personales en plazas públicas y espacios íntimos. Los organizadores dijeron que el festival ha crecido de manera constante desde su primera edición, atrayendo cada año a multitudes más grandes.

Tanto residentes locales como visitantes llenaron los espacios donde actuaban los narradores. Muchos en el público eran marroquíes que crecieron con la narración oral como tradición familiar. Para ellos, el festival no era solo entretenimiento. Era un recordatorio de una práctica que ha moldeado la cultura marroquí durante siglos.

Por qué Marrakech se convirtió en una capital de la narración

Marruecos tiene una larga historia de narrativa oral, desde los cuentos de la plaza Djemaa el Fna hasta las leyendas bereberes transmitidas de generación en generación. El festival se conecta directamente con esa herencia. Los organizadores eligieron Marrakech como ciudad anfitriona por su papel como cruce de culturas, donde confluyen influencias africanas, árabes y europeas.

Este año, artistas vinieron de países de África, Europa y Asia. Contaron historias en múltiples idiomas, con traducción disponible en algunas sesiones. El festival también incluyó talleres donde niños locales aprendieron los fundamentos de la narración de la mano de narradores experimentados. Grupos escolares asistieron a funciones diurnas, y los espectáculos nocturnos atrajeron a adultos que se quedaron hasta tarde.

Un contrapeso tranquilo a la vida digital

La 30ª edición llegó en un momento en que las pantallas dominan la vida diaria en gran parte del mundo. Los organizadores del festival señalaron que la narración en vivo ofrece algo que los medios digitales no pueden: conexión humana directa. El público y el narrador comparten el mismo espacio, el mismo aire, el mismo silencio en una pausa dramática.

El festival de Marruecos ha sobrevivido a guerras, cambios económicos y el auge de los servicios de streaming. Lo ha hecho manteniéndose simple. Sin efectos especiales. Sin amplificación más allá de un micrófono en espacios grandes. Solo una persona hablando y una sala llena de gente escuchando.

Lo que significan tres décadas de historias

Treinta años es mucho tiempo para cualquier festival cultural, especialmente uno basado en un arte oral que no deja rastro físico. El hecho de que el Festival Internacional de Cuentacuentos de Marruecos aún atraiga multitudes sugiere que el hambre de historias habladas no ha desaparecido. En un mundo de ruido constante, la gente todavía quiere sentarse quieta y escuchar un cuento bien contado.

Fuente: Africanews

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