Recolectar guano de murciélago en cuevas del sudeste asiático es una práctica centenaria que mejora los cultivos. Pero un nuevo estudio en Tailandia muestra que el fertilizante también puede portar coronavirus, lo que plantea una pregunta silenciosa pero urgente: ¿cómo proteger a la gente sin acabar con un medio de vida?
Los investigadores analizaron guano de 13 cuevas en Tailandia y encontraron betacoronavirus en más de la mitad de las muestras. Una sola cueva contenía cinco cepas virales distintas. Los murciélagos no mostraban signos de enfermedad, pero el polvo del guano seco puede permanecer en el aire durante horas. Para los miles de personas que entran cada año a estas cuevas a recolectar guano, ese polvo es un peligro invisible.
Por qué el polvo de las cuevas es un problema para agricultores y familias
El guano de murciélago es muy valorado como fertilizante natural en Tailandia, Camboya, Vietnam y otras partes de la región. Los agricultores lo recogen del suelo de las cuevas, a menudo sin mascarillas ni ventilación. El estudio, liderado por investigadores de la Universidad de Chulalongkorn en Tailandia y la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, encontró que los virus detectados estaban estrechamente relacionados con coronavirus conocidos de murciélagos. Ninguno era el virus que causa el COVID-19, pero la similitud genética muestra que las cuevas son zonas de mezcla donde pueden surgir nuevas combinaciones virales.
Los investigadores se centraron en el momento en que se remueve el guano. Cuando la gente camina por una cueva o palea guano seco en sacos, partículas finas se vuelven aerotransportadas. Inhalar esas partículas es la ruta de exposición más probable. El estudio analizó guano de cuevas usadas tanto por murciélagos como por personas, y los resultados confirmaron que el material viral puede persistir en los excrementos después de que los murciélagos se hayan ido.
Pasos sencillos que podrían reducir el riesgo
El estudio no se limitó a identificar el problema. Probó intervenciones prácticas. Los investigadores encontraron que mojar el guano antes de manipularlo reducía significativamente las partículas en el aire. También recomendaron que los recolectores usen mascarillas básicas y limiten el tiempo que pasan dentro de las cuevas durante la cosecha. La ventilación, cuando era posible, también ayudó a reducir la concentración de partículas virales en el aire.
Las comunidades locales en Tailandia han usado guano de murciélago durante generaciones. Las cuevas suelen estar cerca de las aldeas, y la cosecha proporciona ingresos a familias que tienen pocas otras opciones. Los investigadores enfatizaron que el objetivo no es detener la recolección de guano sino hacerla más segura. Trabajaron con funcionarios de salud locales para diseñar recomendaciones que se ajustaran a las realidades del trabajo en cuevas, no a condiciones de laboratorio.
Un riesgo silencioso que conecta la vida silvestre y la vida cotidiana
El estudio se suma a un creciente conjunto de evidencia de que el contacto humano con la vida silvestre, incluso indirecto a través de desechos, puede conllevar riesgos de enfermedades. Los murciélagos son reservorios conocidos de muchos virus, y su guano es un punto concentrado de exposición. En Tailandia, donde las cuevas son tanto refugios ecológicos como recursos económicos, la línea entre la naturaleza y el sustento es delgada.
Los investigadores pidieron más monitoreo del guano en cuevas de toda la región. Señalaron que los virus que encontraron no son una amenaza inmediata, pero existen las condiciones para un contagio. El estudio no predijo un brote. Simplemente mostró que el riesgo es real, medible y, con pequeños cambios, manejable.