Los lagos de Irán están desapareciendo tan rápido que imágenes satelitales tomadas con solo meses de diferencia muestran costas que retroceden kilómetros. Lo que antes era agua abierta ahora es tierra agrietada, salares y polvo.
Un país que se queda sin azul
Irán ha enfrentado durante mucho tiempo la escasez de agua, pero la magnitud de la pérdida actual es visible desde el espacio. Imágenes satelitales analizadas por investigadores muestran que varios de los lagos más grandes del país se han reducido drásticamente en la última década. El lago Urmia, que alguna vez fue uno de los lagos de agua salada más grandes de Oriente Medio, ha perdido más del 90 por ciento de su superficie. En el sur, los humedales de Hamoun casi se han convertido en desierto. Las imágenes provienen de un estudio publicado por científicos ambientales iraníes que rastrearon los cambios utilizando datos satelitales de la NASA y la Agencia Espacial Europea.
La crisis se concentra en las provincias centrales y orientales de Irán, donde la agricultura depende en gran medida del riego. Agricultores locales dijeron a los reporteros que han visto sus pozos secarse y sus campos convertirse en polvo. El gobierno ha construido presas y desviado ríos durante décadas, pero esas soluciones solo han reducido el flujo de agua hacia las cuencas naturales.
Guerra, sequía y un sistema hídrico roto
Tres factores están impulsando el colapso. Primero, la lluvia ha caído aproximadamente un 20 por ciento en los últimos 20 años, según la agencia meteorológica de Irán. Segundo, la extracción de agua subterránea se ha triplicado desde los años 90, dejando los acuíferos agotados. Tercero, la guerra en curso entre Estados Unidos e Israel ha desviado los recursos del gobierno lejos de la gestión del agua y los programas ambientales. El conflicto también ha dañado la infraestructura hídrica en algunas regiones, aunque el informe no especifica ubicaciones exactas.
Las comunidades locales están sintiendo los efectos directamente. En la ciudad de Isfahán, el río Zayandeh se ha secado durante meses seguidos. Los residentes han realizado protestas exigiendo acceso al agua potable. En el pueblo de Gavkhuni, cerca del humedal Gavkhouni que está desapareciendo, las familias han abandonado sus hogares porque el aire está espeso por las tormentas de sal y polvo.
Lo que realmente muestran las imágenes satelitales
La imagen más impactante del estudio compara el lago Urmia en 2015 y 2025. En la foto anterior, el lago es una extensión azul profunda. En la posterior, es una mancha blanca de sal rodeada de marrón. Los humedales de Hamoun, que se extienden a lo largo de la frontera con Afganistán, aparecen como una tenue mancha verde en 2020 y como suelo desnudo en 2025. Los autores del estudio señalan que la tasa de pérdida se ha acelerado desde 2022.
El gobierno iraní ha reconocido el problema y ha anunciado planes para restaurar algunos lagos reduciendo el uso agrícola del agua. Pero los datos satelitales sugieren que sin una reducción importante en el consumo de agua, los lagos seguirán encogiéndose. Las imágenes no mienten. Muestran un país que se está quedando sin agua más rápido de lo que puede adaptarse.