Las margaritas gigantes de Galápagos hicieron algo que suena imposible: evolucionaron la misma forma de hoja resistente al calor una y otra vez, pero cada vez usando un conjunto de herramientas genéticas completamente diferente. Este descubrimiento, publicado en Nature Communications, añade una nueva capa a la historia de la evolución en las islas que ayudaron a inspirar la teoría de la selección natural de Charles Darwin.
Una versión vegetal de los pinzones de Darwin
Más de 150 años después de que Darwin estudiara pinzones con picos de formas diferentes en Galápagos, un equipo de investigadores centró su atención en un grupo de plantas llamado Scalesia, o margaritas gigantes de Galápagos. Estas plantas llegaron desde Sudamérica continental y, en el último millón de años, se multiplicaron en múltiples especies. Algunas crecen como arbustos bajos, otras como árboles altos. Sus hojas van desde grandes y lisas hasta pequeñas y aserradas. El equipo descubrió que diferentes linajes de Scalesia evolucionaron de forma independiente formas de hoja similares, adaptadas a condiciones cálidas y secas. Pero cuando observaron los genes detrás de esas formas, cada linaje había tomado un camino genético diferente para llegar allí. Este es un claro ejemplo de evolución paralela: la misma solución a un problema ambiental, construida con diferentes planos genéticos.
Especies ocultas que se están formando ahora
Los investigadores también descubrieron grandes diferencias genéticas entre poblaciones aisladas de Scalesia que viven en diferentes islas. Estas poblaciones están separadas por el océano y no han intercambiado genes durante mucho tiempo. Las brechas genéticas son tan grandes que los científicos sospechan que pueden estar formándose nuevas especies en la actualidad. Los conservacionistas locales en Galápagos se preocupan profundamente por estas plantas porque no se encuentran en ningún otro lugar de la Tierra. Las margaritas son un laboratorio viviente de cómo la vida se adapta a nuevos entornos, y las islas mismas son un sitio del Patrimonio Mundial de la UNESCO. En el estudio participaron científicos de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, los Reales Jardines Botánicos de Kew, la Universidad de California Davis, la Universidad de Copenhague, la Fundación Charles Darwin en Galápagos y varias otras instituciones.
Lo que esto significa para entender la evolución
Los hallazgos muestran que la evolución no siempre sigue el mismo guion genético. Cuando los entornos exigen un rasgo determinado, como hojas que puedan soportar el calor y la sequía, la naturaleza puede encontrar múltiples formas genéticas de producirlo. Esta flexibilidad puede ayudar a explicar cómo la vida se adapta tan rápidamente a nuevas condiciones. Las margaritas gigantes de Galápagos, como los pinzones antes que ellas, nos recuerdan que las islas aún guardan sorpresas sobre cómo las especies cambian con el tiempo.