Una ministra sueca entró a una reunión de la Unión Europea en Bruselas con un bebé de tres meses en brazos. Era la primera vez que un infante asistía a una sesión formal del Consejo de la UE.
Un bebé en la sala del consejo
La ministra de Asuntos Europeos de Suecia, Jessica Rosencrantz, llevó a su hijo Sigvard a la reunión del Consejo de Asuntos Generales el martes. Había estado de baja por maternidad desde que dio a luz en noviembre. Pero con una reunión clave sobre el presupuesto a largo plazo de la UE en la agenda, decidió volver al trabajo antes de tiempo y llevarse al bebé con ella.
Rosencrantz dijo a los periodistas que quería demostrar que es posible combinar la paternidad con una exigente carrera política. Afirmó que la UE debería ser un lugar donde los padres se sientan bienvenidos a traer a sus hijos cuando sea necesario.
Cómo reaccionaron otros ministros
Los colegas en la sala respondieron con calidez. Varios ministros sonrieron y saludaron al bebé. En un momento, se vio a un ministro polaco sosteniendo a Sigvard durante la sesión. La delegación sueca había informado con antelación a la secretaría del Consejo, y no se plantearon objeciones.
Para muchos en Suecia, el momento tuvo un significado más profundo. El país ha promovido durante mucho tiempo la igualdad de género y políticas generosas de permiso parental. Los padres en Suecia toman alrededor del 30 por ciento de todos los días de permiso parental, una de las tasas más altas del mundo. Ver a una ministra de alto rango llevar a su hijo al trabajo parecía coherente con ese valor nacional.
Una elección personal con resonancia pública
Rosencrantz no es la primera política europea en llevar un bebé al trabajo. En 2018, la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, asistió a la Asamblea General de la ONU con su hija pequeña. Pero dentro del Consejo de la UE, nunca había ocurrido antes.
La ministra dijo que esperaba que su decisión animara a otros padres en la política a sentir menos presión para ocultar sus responsabilidades familiares. Señaló que la UE a menudo debate cómo apoyar a las familias trabajadoras, y que predicar con el ejemplo es importante.
Sigvard durmió durante gran parte de la reunión. Su madre dijo que eso facilitó las cosas. Pero incluso si hubiera llorado, añadió, no habría sido un problema.
Esta pequeña escena en una sala de reuniones de Bruselas destacó un hecho simple: las personas que dan forma a las políticas de la UE también cambian pañales. Para Suecia, eso no es una contradicción. Es el punto.