Un conjunto de restos humanos de 4.000 años de antigüedad en Suecia ha proporcionado la evidencia más antigua conocida de la peste, retrocediendo la línea temporal de una de las enfermedades más temidas de la humanidad en casi 2.000 años.
Científicos encontraron la bacteria Yersinia pestis, que causa la peste, en los restos de una mujer y un niño enterrados juntos en un yacimiento neolítico del país. El descubrimiento sugiere que la peste circulaba entre los humanos en Escandinavia más de 3.000 años antes de que la Peste Negra arrasara Europa.
Una madre y un niño enterrados con un secreto oculto
Los restos fueron excavados de una tumba revestida de piedra en la región sueca de Falbygden. Se estimó que la mujer tenía entre 20 y 30 años al morir. El niño tenía entre 6 y 10 años. El análisis genético de sus dientes reveló rastros de la bacteria de la peste, lo que convierte este en el brote confirmado más antiguo de la enfermedad en cualquier parte del mundo.
Investigadores de varias universidades europeas trabajaron en el estudio. Extrajeron ADN de los dientes y secuenciaron el genoma del patógeno antiguo. La cepa que encontraron es más antigua y genéticamente más simple que la que causó la Peste de Justiniano en el siglo VI o la Peste Negra en el siglo XIV. Carecía de un gen que permite a las pulgas transmitir la enfermedad, lo que significa que esta versión temprana de la peste pudo haberse propagado directamente de persona a persona en lugar de a través de picaduras de pulgas.
Por qué esto cambia lo que sabemos sobre enfermedades antiguas
Para arqueólogos e historiadores locales en Suecia, el hallazgo reforma la historia de cómo la enfermedad se movió a través de la Europa prehistórica. El yacimiento en Falbygden es parte de un paisaje neolítico bien estudiado con tumbas de corredor y asentamientos. La presencia de peste en estos dos individuos sugiere que los brotes pueden haber contribuido a las disminuciones de población observadas en Escandinavia en esa época.
La mujer y el niño fueron enterrados juntos en una disposición cuidadosa, lo que indica que no fueron rechazados por enfermedad. Su comunidad los trató con respeto incluso si la peste estaba presente. Esto desafía suposiciones anteriores de que los antiguos abandonaban o temían a quienes morían por enfermedades infecciosas.
Lo que revela el genoma de la peste antigua
El genoma de esta cepa temprana de peste tiene unos 4.000 años, lo que lo convierte en el genoma de Yersinia pestis más antiguo jamás recuperado. Al compararlo con cepas posteriores, los científicos pueden rastrear cómo evolucionó la bacteria a lo largo de milenios. La ausencia del gen de transmisión por pulgas significa que esta versión de la peste era menos eficiente para propagarse que la versión medieval. Probablemente causó brotes más pequeños y localizados en lugar de pandemias a escala continental.
El descubrimiento también plantea preguntas sobre cómo llegó la peste a Escandinavia. La mujer y el niño vivían en una comunidad agrícola que tenía contacto con otros grupos a través de redes comerciales. La bacteria pudo haber viajado con personas que se movían por Europa, mucho antes de las grandes epidemias de peste registradas en la historia escrita.
Este hallazgo no reescribe la historia de la Peste Negra, pero añade un nuevo capítulo al principio. La víctima más antigua conocida de la peste fue una joven en Suecia, enterrada con su hijo, en una tumba que guardó un secreto durante 4.000 años.