En el norte de Kenia, afectado por la sequía, las madres están alimentando con leche de cabra a bebés gravemente desnutridos como último recurso para mantenerlos con vida. La práctica se ha convertido en una solución silenciosa y desesperada en una región donde los centros de salud se han quedado sin alimentos terapéuticos y las entregas de ayuda son demasiado lentas.
Madres recurren a los rebaños cuando la ayuda se acaba
El condado de Turkana, una de las regiones más secas de Kenia, ha sido golpeado por cinco temporadas de lluvia consecutivas fallidas. La sequía ha matado al ganado, secado las fuentes de agua y llevado a las familias al borde de la supervivencia. En este paisaje, las mujeres han comenzado a ordeñar las pocas cabras que quedan y a dar la leche a sus bebés hambrientos. Trabajadores de salud locales reportan que algunos niños que estaban cerca de la muerte han recuperado fuerzas después de beber leche de cabra durante varios días.
Una comunidad obligada a improvisar
Mary Akiru, madre de cuatro hijos que vive en una aldea remota cerca de la ciudad de Lodwar, le contó a un equipo de ayuda visitante que su hijo menor había dejado de llorar y ya no podía levantar la cabeza. Sin comida en casa y con el centro de salud más cercano a dos días de camino, ordeñó su última cabra y alimentó al bebé. En una semana, el niño comenzó a sentarse de nuevo. En todo Turkana, surgen historias similares. Las mujeres comparten cabras con vecinos cuyos animales han muerto. Hierven la leche cuando pueden, pero muchas no pueden pagar la leña.
Por qué les importa a los locales
Para la gente de Turkana, las cabras siempre han sido un símbolo de riqueza y supervivencia. Ahora se han convertido en un salvavidas para los miembros más jóvenes de la comunidad. La sequía ha acabado con el ganado vacuno y los camellos, pero las cabras han demostrado ser más resistentes. Las familias que aún tienen cabras las están compartiendo con quienes no. Los ancianos locales dicen que la estrategia de la leche de cabra no es una cura, sino un paliativo. Temen que si las lluvias no llegan pronto, incluso las cabras morirán.
La situación en Turkana refleja una crisis más amplia en el Cuerno de África, donde más de 20 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria aguda. Las agencias internacionales de ayuda han advertido que sin financiamiento inmediato, las tasas de desnutrición seguirán aumentando. Pero para las madres de Turkana, la pregunta es más simple: cómo mantener vivo a un niño hasta la próxima comida. Su respuesta, por ahora, es la leche de cabra.