Una estrella alimentada por un agujero negro en su núcleo suena a ciencia ficción. Pero el telescopio espacial James Webb de la NASA ha encontrado la evidencia más sólida hasta ahora de que estos objetos, llamados estrellas de agujero negro, realmente existen.
Qué son las estrellas de agujero negro y por qué no las habíamos visto antes
Las estrellas de agujero negro son un tipo teórico de estrella que pudo haberse formado en el universo temprano. En lugar de fusión nuclear, estas estrellas serían alimentadas por un pequeño agujero negro en su centro, que consume gas y libera energía. Los científicos las han predicho durante mucho tiempo, pero la evidencia directa ha sido esquiva. El telescopio Webb, lanzado en 2021, fue diseñado para mirar más profundo en el cosmos que cualquier observatorio anterior, convirtiéndose en la primera herramienta capaz de detectar estos objetos exóticos.
Cómo Webb detectó la evidencia en un cúmulo de galaxias lejano
El descubrimiento surgió de observaciones de un cúmulo de galaxias llamado Abell S1063, ubicado a unos 4 mil millones de años luz de la Tierra. La inmensa gravedad del cúmulo actúa como una lente, magnificando y deformando la luz de galaxias aún más distantes detrás de él. Los ojos infrarrojos del Webb capturaron imágenes de tres objetos extremadamente brillantes y compactos que parecen ser estrellas de agujero negro. Los objetos son mucho más brillantes que las estrellas normales de masa similar, y sus espectros de luz coinciden con las predicciones teóricas para estrellas de agujero negro. Los hallazgos fueron publicados en un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Texas en Austin.
Por qué esto es importante para entender el universo temprano
Para los astrónomos, las estrellas de agujero negro podrían ayudar a explicar cómo se formaron los primeros agujeros negros supermasivos tan rápido después del Big Bang. Si estas estrellas existieron, habrían sido enormes, quizás 1,000 veces la masa de nuestro Sol. Habrían vivido solo unos pocos millones de años antes de colapsar en agujeros negros, sembrando el crecimiento de los gigantes que vemos en los centros de las galaxias hoy. El descubrimiento también abre una nueva ventana a la infancia del universo, un período que ha permanecido en gran parte oculto a la vista.
Esto no es una confirmación definitiva. Se necesitan más observaciones para descartar otras explicaciones, como supernovas inusualmente brillantes o núcleos galácticos activos. Pero la evidencia es lo suficientemente sólida como para que la NASA diga que representa el mejor caso hasta ahora para las estrellas de agujero negro. El telescopio Webb continúa escaneando el cielo, y los astrónomos esperan que encuentre más de estos objetos extraños, armando lentamente un capítulo de la historia cósmica que antes era solo teórico.