Hielo antártico de decenas de miles de años ha atrapado polvo estelar radiactivo de una supernova que explotó mucho antes de que los humanos caminaran sobre la Tierra. Un equipo internacional liderado por el Helmholtz-Zentrum Dresden-Rossendorf (HZDR) en Alemania detectó hierro-60, un isótopo raro que solo se forja en explosiones estelares, enterrado en lo profundo de núcleos de hielo polar. El descubrimiento confirma que la Tierra está actualmente a la deriva a través de la Nube Interestelar Local, una vasta región de gas y polvo entre estrellas, y que esta nube aún contiene los restos de una antigua explosión cósmica.
Una huella radiactiva más allá del sistema solar
El hierro-60 no ocurre de forma natural en la Tierra. Se crea dentro de estrellas masivas durante supernovas y luego se dispersa por el espacio. El isótopo es radiactivo, lo que significa que se desintegra con el tiempo, por lo que cualquier hierro-60 encontrado en nuestro planeta debe haber llegado recientemente en términos cósmicos. El equipo de investigación perforó hielo antártico que se formó hace decenas de miles de años y extrajo muestras. Usando métodos de detección altamente sensibles, identificaron un flujo constante pero variable en el tiempo de hierro-60. Este patrón, concluyeron, significa que el isótopo ha estado almacenado dentro de la Nube Interestelar Local desde una explosión estelar pasada, y la Tierra lo ha estado barriendo a medida que el sistema solar se mueve a través de la nube.
Por qué científicos y lugareños se dieron cuenta
El trabajo se realizó en el HZDR en Alemania, con colaboradores de varios países. Los núcleos de hielo provinieron de la Antártida, un continente donde las capas de hielo prístinas preservan un registro de partículas cósmicas que se perderían en otros lugares. Para los investigadores, el hallazgo es una medición directa de material interestelar cayendo sobre la Tierra. Para la pequeña comunidad de científicos y personal de apoyo estacionados en la Antártida, el hielo en el que viven y trabajan es más que un paisaje. Es una cápsula del tiempo. El descubrimiento muestra que incluso el lugar más remoto y congelado del planeta puede capturar señales de eventos que ocurrieron mucho más allá de nuestro sistema solar.
Lo que el polvo congelado nos dice sobre nuestro lugar en la galaxia
La detección de hierro-60 en el hielo antártico no cambia la vida diaria de nadie. Pero ofrece un vínculo tangible y raro entre la Tierra y la galaxia más amplia. La Nube Interestelar Local es el vecindario por el que nuestro sistema solar está pasando ahora mismo. Encontrar sus antiguos restos de supernova preservados en hielo polar confirma que la Tierra no está aislada del cosmos. La llegada constante de este polvo radiactivo, que varía ligeramente con el tiempo, da a los científicos una forma de estudiar la estructura y la historia de la nube. Los resultados fueron publicados en la revista Physical Review Letters. Añaden una nueva capa a nuestra comprensión de cómo el sistema solar se mueve a través del espacio y lo que encuentra en el camino.