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El telescopio Webb de la NASA ve cómo una estrella asa viva a un exoplaneta

Un mundo lejano está siendo asado vivo por su propia estrella, y el telescopio espacial James Webb de la NASA captó todo el proceso. El exoplaneta, ubicado en la mira de la misión liderada por Estados Unidos, experimenta...

Un mundo lejano está siendo asado vivo por su propia estrella, y el telescopio espacial James Webb de la NASA captó todo el proceso. El exoplaneta, ubicado en la mira de la misión liderada por Estados Unidos, experimenta temperaturas superficiales tan extremas que vaporizarían la roca. Esto no es un hervor lento. Es un infierno cósmico que ocurre en tiempo real.

Un planeta tan caliente que brilla

El exoplaneta, conocido como WASP 43 b, orbita su estrella a una distancia mucho más cercana que Mercurio al Sol. Un lado del planeta está permanentemente bloqueado mirando a la estrella, creando un lado diurno que alcanza temperaturas de unos 2,300 grados Fahrenheit. Eso es suficiente para derretir acero y convertir la mayoría de los sólidos en gas. El lado nocturno, en cambio, es más fresco pero aún abrasador para los estándares terrestres. Los instrumentos de Webb midieron estas diferencias de temperatura directamente, algo que ningún telescopio anterior había podido hacer con tanta precisión.

Lo que vio el telescopio

Usando su Instrumento de Infrarrojo Medio, Webb detectó vapor de agua y otras moléculas en la atmósfera del planeta. Pero la verdadera sorpresa fue la falta de metano en el lado nocturno. Los científicos esperaban encontrar metano allí, donde las temperaturas más frías deberían permitir que se forme. En cambio, vientos que corren a miles de kilómetros por hora podrían estar llevando gas caliente del lado diurno al nocturno, impidiendo que el metano se asiente. La atmósfera del planeta es una tormenta global, constantemente agitada y mezclada.

Por qué esto importa para la gente en la Tierra

WASP 43 b está a unos 280 años luz de distancia, en la constelación de Sextans. Fue descubierto en 2011, pero las nuevas observaciones de Webb ofrecen la imagen más clara hasta ahora de su clima brutal. Para los astrónomos, esto es un caso de prueba para entender cómo funcionan las atmósferas en mundos que no se parecen en nada al nuestro. Los datos ayudan a refinar modelos de clima planetario, formación de nubes y química en condiciones extremas. Investigadores locales del Space Telescope Science Institute en Baltimore, Maryland, donde se basan las operaciones de Webb, calificaron los hallazgos como un gran paso adelante.

Una ventana al clima alienígena

Webb no tomó una sola foto instantánea. Observó el planeta durante una órbita completa de 10 horas, rastreando cómo cambiaban las temperaturas a medida que diferentes caras se giraban hacia la estrella. Este tipo de observación continua reveló detalles que ninguna imagen única podría capturar. El telescopio midió luz en múltiples longitudes de onda, cada una correspondiente a diferentes capas de la atmósfera. Eso permitió a los científicos mapear cambios de temperatura a varias altitudes, como tomar el pronóstico del tiempo del planeta desde el espacio.

El asado de WASP 43 b no es un evento único. Es una condición permanente, grabada en la órbita del planeta y el calor implacable de la estrella. La capacidad de Webb para ver tanto detalle desde casi 300 años luz de distancia muestra hasta dónde ha llegado la tecnología. Por ahora, el exoplaneta continúa su ciclo interminable de calor y viento, un recordatorio de que el universo está lleno de lugares mucho más extraños que cualquier cosa en la Tierra.

Fuente: NASA

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