El virus de la influenza A no solo invade las células humanas. Desmantela estructuras diminutas dentro del núcleo y libera proteínas que pueden ayudar al virus a copiarse a sí mismo. Ese hallazgo proviene de un nuevo mapa molecular creado por investigadores del EMBL Hamburg y el Instituto Leibniz de Investigación para la Farmacología Molecular (FMP) en Alemania.
Un primer vistazo al interior de células infectadas intactas
El equipo desarrolló un flujo de trabajo personalizado para observar interacciones proteicas directamente dentro de células vivas. Estudios anteriores a menudo requerían romper las células antes de medir esos contactos. Ese método puede distorsionar lo que realmente estaba sucediendo. Una vez que los compartimentos internos se destruyen, las proteínas que estaban separadas dentro de la célula pueden mezclarse en el laboratorio, mientras que las conexiones débiles o temporales pueden desaparecer. El nuevo enfoque evita ese problema. Es el primer mapa a gran escala de contactos directos entre proteínas de la influenza y proteínas humanas dentro de células infectadas intactas. El detalle fue lo suficientemente preciso para que los investigadores modelaran cómo las proteínas podrían encajar entre sí.
Lo que el virus le hace al núcleo
La influenza A entra en una célula y libera ARN que lleva instrucciones para fabricar proteínas virales. Esas proteínas se propagan por la célula huésped y redirigen sus sistemas moleculares. El nuevo mapa muestra que el virus disuelve estructuras específicas dentro del núcleo. Eso libera proteínas que el virus puede usar para impulsar su propia replicación y potencialmente debilitar las defensas antivirales de la célula. El estudio se centró en una instantánea de un momento durante la infección. Los investigadores dijeron que el método abre la puerta a estudiar las interacciones entre el huésped y la gripe a lo largo de todo el ciclo de infección.
La gripe estacional causa de 3 a 5 millones de casos de enfermedad grave en todo el mundo cada año y está vinculada a hasta 650,000 muertes. La influenza A ha provocado múltiples pandemias, incluida la gripe española de 1918. Una visión más clara de cómo el virus secuestra las células podría ayudar a los científicos a desarrollar vacunas y medicamentos antivirales más efectivos. El mapa detallado también podría ayudar a los investigadores a estudiar cepas peligrosas de gripe como la H5N1.