Algunas de las abejas nativas de Australia pueden ser mucho más vulnerables al cambio climático que otras, y la diferencia clave está en dónde duermen.
Las abejas que anidan dentro de tallos de plantas expuestos casi no tienen forma de escapar del calor extremo. Las que excavan bajo tierra simplemente pueden esconderse de él. Un nuevo estudio de 95 especies de abejas nativas en el este de Australia continental, desde el norte tropical hasta las zonas más frías del sur, revela que la ubicación del nido puede determinar qué abejas sobreviven en un mundo que se calienta.
Las que anidan en tallos no tienen a dónde ir
Investigadores de la Universidad Macquarie, la Universidad de Sídney, la Universidad La Trobe, la Universidad Flinders, la Universidad de Wollongong, la Universidad de Adelaida y la Universidad de Queensland examinaron la tolerancia al calor en abejas recolectadas en lugares que abarcan gran parte del este de Australia. Descubrieron que las abejas se dividen en tres grupos de anidación: las que excavan en el suelo, las que usan cavidades en la madera y las que anidan en tallos.
Las que anidan en tallos construyen sus hogares dentro de tallos delgados de plantas o pequeños agujeros en ramitas. Estos materiales ofrecen muy poco aislamiento. Cuando las temperaturas exteriores suben, las abejas en su interior se calientan rápidamente y no pueden escapar. Las que anidan bajo tierra, en cambio, pueden retirarse más profundo en el suelo, donde las temperaturas se mantienen más frescas. El estudio, publicado en Nature Communications, sugiere que las especies que anidan en tallos tienen la menor capacidad para evitar temperaturas desfavorables y probablemente serán las primeras afectadas por el cambio climático causado por el ser humano.
Las abejas tropicales están especialmente en riesgo
La investigación también reveló un patrón geográfico. Las especies de abejas que viven más cerca del ecuador, en las zonas tropicales de Australia, mostraron una mayor vulnerabilidad, aunque ya están adaptadas a entornos cálidos. Esto significa que simplemente estar acostumbradas al calor no las protege de picos extremos de temperatura. La combinación de ubicación tropical y comportamiento de anidación en tallos crea una doble amenaza.
Australia alberga alrededor de 1.700 especies de abejas nativas. Muchas de ellas son polinizadores vitales tanto para los ecosistemas naturales como para la agricultura. Las abejas nativas tropicales ayudan a polinizar cultivos como nueces de macadamia, aguacates, mangos y lichis. Si las abejas que anidan en tallos disminuyen, esos cultivos podrían perder una fuente clave de polinización.
La autora principal del estudio, la Dra. Carmen da Silva de la Universidad Macquarie, señaló que las abejas son críticas a nivel mundial por su papel como polinizadores y que están amenazadas por el calentamiento y la sequía. Los hallazgos indican que el comportamiento, no solo la biología, importa al predecir qué especies sobrevivirán.
Lo que esto significa para el futuro
No todas las abejas enfrentan el mismo futuro. El estudio deja claro que las especies que anidan en tallos probablemente serán las más afectadas a corto plazo. Su incapacidad para escapar del calor, combinada con el aumento de las temperaturas globales, las coloca en una posición precaria. Las que anidan bajo tierra, en cambio, tienen un refugio incorporado. A medida que el clima continúa calentándose, las abejas que no pueden esconderse podrían ser las primeras en desaparecer.