Las famosas columnas hexagonales de basalto de la Calzada del Gigante no se formaron por una sola erupción, sino por un evento volcánico tan masivo que los científicos ahora lo consideran globalmente significativo.
Una nueva investigación publicada en la revista Geology revela que la icónica formación rocosa en Irlanda del Norte fue creada por una serie de pulsos volcánicos en un período de tiempo mucho más corto de lo que se creía anteriormente. El estudio, liderado por investigadores de la Universidad de Liverpool y el Servicio Geológico de Irlanda del Norte, utilizó técnicas avanzadas de datación para analizar las capas de basalto.
Una reacción en cadena volcánica, no una sola explosión
El equipo recolectó muestras de las 40,000 columnas entrelazadas que se elevan desde la costa del condado de Antrim. Al medir la descomposición de isótopos radiactivos en la roca, determinaron que los flujos de lava que formaron la calzada ocurrieron en rápida sucesión, posiblemente en solo unos pocos miles de años. Estimaciones anteriores sugerían que las erupciones abarcaban millones de años.
Esta actividad volcánica concentrada, según los científicos, fue parte de un evento más grande vinculado a la apertura del Océano Atlántico Norte hace unos 60 millones de años. El mismo sistema volcánico también creó formaciones similares en Escocia, Islandia y Groenlandia. Los investigadores describen el evento como un episodio volcánico globalmente significativo que remodeló la geología del planeta.
Por qué los locales y turistas deberían prestar atención
La Calzada del Gigante es la atracción turística más visitada de Irlanda del Norte, atrayendo a casi un millón de visitantes cada año. También es un sitio Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Durante décadas, la explicación estándar de las columnas era que se formaron a partir de un solo flujo de lava que se enfrió lentamente. Los nuevos hallazgos reescriben esa historia.
Los guías turísticos locales y geólogos han debatido durante mucho tiempo los orígenes del sitio, que también es central en la mitología irlandesa. La leyenda dice que las columnas fueron construidas por el gigante Finn McCool como un puente hacia Escocia. La nueva ciencia no contradice la leyenda, pero añade una dramática historia natural al cuento.
El equipo de investigación utilizó una técnica llamada datación argón-argón, que mide la proporción de isótopos de argón en la roca. Esto les permitió datar flujos de lava individuales con mucha mayor precisión que antes. Descubrieron que los flujos ocurrieron en tres fases distintas, cada una separada por solo unos pocos cientos o miles de años. En términos geológicos, eso es casi instantáneo.
El descubrimiento también ayuda a explicar por qué las columnas tienen una forma tan uniforme. El enfriamiento rápido y repetido de capas gruesas de lava creó las condiciones perfectas para que se formaran las grietas hexagonales. El mismo proceso, señalan los científicos, está ocurriendo hoy en regiones volcánicas activas como Islandia.
Un nuevo capítulo para un monumento antiguo
Los hallazgos no cambian la apariencia de la calzada ni la forma en que los visitantes la experimentan. Pero sí cambian la forma en que los científicos entienden las fuerzas que la moldearon. El estudio añade la Calzada del Gigante a una breve lista de sitios alrededor del mundo que marcan puntos de inflexión importantes en la historia geológica de la Tierra.
La investigación fue financiada por el Consejo de Investigación del Medio Ambiente Natural y el Departamento de Economía de Irlanda del Norte. El equipo planea continuar estudiando el sitio para aprender más sobre cómo se comportan los sistemas volcánicos cuando entran en erupción en rápida sucesión.