El Océano Pacífico está entrando en una fase de El Niño, y las primeras pistas pueden no estar en la temperatura sino en la sal. Científicos de la Agencia Espacial Europea dicen que la salinidad de la superficie del mar está cambiando drásticamente en el Pacífico tropical, y los datos satelitales de la misión SMOS están revelando estos cambios en tiempo casi real.
Los patrones de sal se mueven antes de que suban las temperaturas
Durante condiciones normales, los fuertes vientos alisios mantienen una gran capa de agua de baja salinidad, llamada piscina de agua dulce, en el extremo oeste del Pacífico. Pero cuando El Niño se desarrolla, esos vientos se debilitan o se invierten. La piscina de agua dulce entonces se desplaza hacia el este, arrastrando un cinturón de lluvias intensas con ella.
Los satélites han capturado este movimiento durante los eventos de El Niño y La Niña de 2023, y ahora de nuevo en el actual El Niño emergente. El borde oriental de la piscina de agua dulce se desplaza hacia el este, y las aguas más saladas que se encuentran justo más allá también se mueven. Mientras tanto, gran parte de la piscina misma permanece relativamente dulce.
Por qué la salinidad importa para el pronóstico
La salinidad responde rápidamente a la lluvia, la evaporación, la descarga de ríos y el derretimiento del hielo marino. Controla la densidad del agua de mar junto con la temperatura, lo que impulsa las corrientes oceánicas que distribuyen el calor por el planeta. Al rastrear tanto la temperatura como la salinidad, los científicos obtienen una imagen más completa de cómo interactúan el océano y la atmósfera durante El Niño.
Las anomalías regionales de salinidad ya son visibles. Las áreas con más lluvia se vuelven más dulces de lo normal, mientras que las regiones más secas se vuelven más saladas debido a la evaporación. Estos patrones contrastantes ayudan a los investigadores a identificar el inicio de El Niño antes que los métodos basados solo en la temperatura.
La misión SMOS, lanzada por la ESA, mide la salinidad desde el espacio con notable precisión. Combinada con la misión SMAP de la NASA, los datos ofrecen una nueva vía para la detección temprana de El Niño, que afecta el clima en todo el mundo. Para los científicos que monitorean el Pacífico, la sal está demostrando ser tan reveladora como el calor.