Un ejecutivo de robótica chino se metió dentro de una máquina de 3.6 metros de altura, la transformó de un vehículo de cuatro ruedas en un robot bípedo y la condujo a través de un muro de concreto. El video, publicado por Unitree Robotics en China, muestra al CEO de la empresa pilotando el GD01, un mecha tripulado que parece sacado de una película de ciencia ficción.
Un vehículo que se levanta y camina
El GD01 comienza como un auto bajo con cuatro ruedas. Adentro, un solo piloto se sienta en los controles. Cuando el operador activa la secuencia de transformación, la máquina se levanta del suelo, reacomoda sus extremidades y se eleva a su altura completa como un robot de dos piernas. Todo el proceso toma solo unos segundos. Una vez erguido, el mecha puede caminar hacia adelante, girar e interactuar con su entorno de maneras que un vehículo normal no puede.
Aplastando muros para demostrar un punto
En el video de demostración, el GD01 no solo camina. Se lanza directamente contra un muro de concreto y lo atraviesa de un golpe, enviando pedazos de mampostería volando. Luego la máquina sigue avanzando como si el muro no estuviera allí. El video fue grabado en una instalación de pruebas en China, y Unitree Robotics lo publicó públicamente para mostrar lo que el GD01 puede hacer. La empresa no anunció un precio ni una fecha de lanzamiento para la máquina.
Por qué esto importa en China
Unitree Robotics ya es conocida en China por sus perros robot de cuatro patas, que ha vendido a investigadores, departamentos de policía y empresas de entretenimiento. El GD01 representa un gran salto desde esas máquinas más pequeñas hacia un sistema tripulado de escala completa. Para la gente en China, el robot es un motivo de orgullo nacional en la creciente industria robótica del país. También plantea preguntas sobre cómo se podrían usar estas máquinas en construcción, respuesta a desastres u otros trabajos pesados.
El GD01 no es un juguete. Es un prototipo funcional que su propio CEO estuvo dispuesto a pilotar a través de un muro. Ese único acto de destrucción demostró que la máquina tiene poder real y potencial real. Ya sea que llegue a los clientes o siga siendo una muestra de ambición ingenieril, el GD01 ya ha dejado algo claro: la línea entre vehículos y robots está empezando a difuminarse.