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Un coyote nadó 3 km hasta Alcatraz, más lejos de lo que nadie imaginó

A principios de año, un coyote solitario cruzó a nado las aguas rápidas y agitadas de la Bahía de San Francisco hasta llegar a la Isla de Alcatraz, la antigua prisión federal que alguna vez albergó a algunos de los criminales más...

A principios de año, un coyote solitario cruzó a nado las aguas rápidas y agitadas de la Bahía de San Francisco hasta llegar a la Isla de Alcatraz, la antigua prisión federal que alguna vez albergó a algunos de los criminales más notorios de Estados Unidos. Los biólogos quedaron atónitos. Las aguas alrededor de Alcatraz son conocidas por sus fuertes corrientes y bajas temperaturas, condiciones que famosamente frustraron a los prisioneros que intentaron escapar nadando. Pero este coyote lo logró.

Una travesía más larga de lo que se creía

Al principio, los biólogos asumieron que el coyote macho había nadado desde San Francisco, a poco más de 1.5 km de distancia. Eso ya habría sido notable. Pero nueva evidencia muestra que el animal en realidad nadó desde la Isla de Ángel, que está a unos 3 km de Alcatraz. Eso es aproximadamente el doble de la distancia que los expertos estimaron inicialmente. El coyote cubrió 3.2 kilómetros de aguas abiertas y peligrosas para llegar a la isla rocosa.

Cómo lo descubrieron los biólogos

Los investigadores rastrearon los movimientos del coyote y los compararon con poblaciones conocidas de coyotes en islas cercanas. Analizando los datos de ubicación del animal y las distancias involucradas, determinaron que la Isla de Ángel era el punto de partida más probable. El coyote tuvo que sortear fuertes corrientes de marea y evitar el tráfico de barcos. Nadie vio la travesía, pero la evidencia apuntaba a un cruce más largo y difícil de lo que nadie esperaba.

La gente del Área de la Bahía de San Francisco se preocupa por esta historia porque Alcatraz es un poderoso símbolo de aislamiento y escape. La idea de que un animal salvaje lograra lo que tantos prisioneros humanos no pudieron capturó la imaginación del público. Para los biólogos, la travesía plantea preguntas sobre hasta dónde llegarán los coyotes para encontrar nuevo territorio o pareja en un paisaje urbanizado.

Este coyote no violó ninguna ley. Simplemente nadó más lejos de lo que nadie creía posible para su especie, cruzando uno de los tramos de agua más traicioneros de la región. La travesía es un recordatorio silencioso de que la naturaleza aún encuentra formas de sorprendernos, incluso en lugares donde creemos conocer todas las historias.

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