El cráter de permafrost más grande del mundo se expande a un ritmo de 30 metros cada año. Ubicado en Siberia, Rusia, el cráter Batagaika ahora mide aproximadamente 1 kilómetro de largo y 100 metros de profundidad. Visto desde el espacio por el satélite Copernicus Sentinel-2, el terreno colapsado parece un renacuajo gigante o una raya con aletas simétricas y una cola que apunta al noreste.
Una cicatriz en la tundra que no deja de crecer
El cráter se encuentra en el remoto paisaje de Siberia, cerca del pequeño asentamiento de Batagay, hogar de poco más de 4.000 personas. Los científicos dicen que la rápida expansión comenzó hace solo unas décadas. Dos factores impulsan el crecimiento: la deforestación y las temperaturas más cálidas. Cuando el hielo dentro del cráter se derrite, se evapora o se drena, dejando sedimentos que colapsan. El resultado es un enorme deslizamiento que la gente local llama la "Puerta al Infierno".
Hielo antiguo, consecuencias modernas
El permafrost de Batagaika ha estado congelado durante decenas de miles de años. A medida que se descongela, el cráter libera metano y dióxido de carbono a la atmósfera, sumándose a las emisiones de gases de efecto invernadero. Ocasionalmente, fósiles de la Edad de Hielo y vida silvestre momificada emergen del suelo que se derrite. Mientras la tundra circundante se mantiene verde con arbustos y alerces, las empinadas laderas del cráter permanecen desnudas y marrones.
Un río que nunca se queda quieto
A aproximadamente un kilómetro al noroeste del cráter, se eleva una pequeña colina. Más al norte, el río Yana fluye más de 870 kilómetros a través de Rusia, serpenteando más allá de Batagay. El curso del río ha cambiado drásticamente con el tiempo debido a la deposición de sedimentos y la erosión, formando a veces lagos en herradura. Estos procesos naturales crean las formas intrincadas visibles en la imagen satelital.
El cráter Batagaika es una señal clara de que el permafrost no es permanente. Su crecimiento muestra qué tan rápido puede cambiar el suelo congelado cuando el equilibrio se rompe.